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Sexo arriba del techo de la casa de mis padres
Fecha: 31/08/2026, Categorías: Hetero Autor: SangreCaliente, Fuente: TodoRelatos
Sexo arriba del techo de la casa de mis padres Era un verano caluroso, en la casa de mis padres teníamos problemas con el tanque de agua potable que estaba sobre el techo. Mi novio, estaba de visita. Yo era una universitaria que estudiaba en otra ciudad y que en las vacaciones volvía a mi casa familiar a pasar los cálidos días estivales. En esta oportunidad, luego de las fiestas de fin de año, mi novio vino de paseo algunos días a conocer la familia. Él se ofreció a repararlo. La verdad no sabía mucho, pero quería hacer “buena letra” para caer bien a los suegros. La jornada -calurosa por cierto-, comenzó a la mañana temprano con la compra de materiales, sobre el medio día el trabajo se comenzó a hacer. Mi hermano y él trabajaban, yo los ayudaba, hacía de apoyo logístico pasando cosas y cebando tereré. A mí me excitaba siempre, pero verlo trabajando, transpirado, subiendo y bajando del techo, haciendo fuerza, me puso muy caliente. El calor lo obligaba a sacarse la remera cada tanto, humedecerla y volver a ponérsela. Yo vestía pantaloncitos muy cortos y una remerita, y abajo la parte superior de una bikini. En un momento de la siesta que nos quedamos solos haciendo el trabajo, él bajó del techo y nos detuvimos un momento en la sombra para refrescarnos, se sacó la remera y yo enloquecí. Estábamos en un pasillo al costado de la casa, al fondo, pero desde la calle algo se veía, aunque algunas plantas eran cómplices y tapaban la visual. Miré para todos lados, mi ...
... hermano no estaba, el resto descansaba. Me abalancé sobre él, lo besé apasionadamente y sentí su cuerpo transpirado, eso me calentó. Él recibió bien mi propuesta y me arrinconó contra la pared. Se inició un juego de besos y manos. Acaricié su espalda sudada, mientras sentía su bulto duro entre mis piernas, él me lo hacía sentir. “¿Sentís…?” preguntó, dejé de besarlo lo miré a los ojos y contesté “ajhá…” susurrando con voz de putita. Así arrinconada contra la pared, me tomó de las muñecas, las levantó sobre mi cabeza, con su gran mano tomo ambas y con la otra comenzó a hacerme chupar sus dedos. Yo clave mis ojos en los suyos y succioné los dedos como si fueran una pija: le pasé la lengua, apoyé mis labios lentamente sobre ellos y me los metí y saqué, los besé de costado, todo con leves gemidos y cara de puta. Su rostro era el de un lobo que me quería comer. Sacó sus dedos de mi boca y en el mismo acto, sin soltarme las manos de arriba de mi cabeza, me levantó la remera y la bikini y comenzó a chuparme mis duros pezones, que esperaban ansiosos su boca. Mientras sus dedos humedecidos por mi saliva se dirigían hacia mi entrepierna, vencían la resistencia del elástico del short, de la bombacha y directamente se introducían en mi encharcada vagina. Alli estábamos, la imagen era caliente. En un pasillo en plena siesta calurosa del norte argentino. Yo entregada contra la pared, con mis brazos sobre la cabeza sostenidos por él, mi remera y parte superior de la bikini en el cuello, ...