1. Sexo arriba del techo de la casa de mis padres


    Fecha: 31/08/2026, Categorías: Hetero Autor: SangreCaliente, Fuente: TodoRelatos

    ... chuparle la cabecita. Un gusto salado de transpiración invadió mi boca, pero en vez de desagradarme, me encanto. Ahora, él se apoyó sobre el tanque y comenzó a mover la cadera cogiéndome la boca, mi nuca quedó pegada a la pared del tanque lo que hizo que me trague entera su pija. Aguanté lo que pude, lagrimeé y me dio arcadas, saqué la pija de la boca toda babeada y le dije “¡pará!” y me levanté.
    
    Tratábamos de no hacer ruido y no romper ninguna teja. Abajo estaba mi familia completa, padres hermanos, alrededor el vecindario, no quería ser la putita universitaria que viene de la ciudad y es cogída en cualquier lado, pero a la vez los dos estábamos muy calientes.
    
    “Listo” le dije, “no” me respondió, su respuesta me desconcertó. Tomó una madera sobre la cuál pisaban para no romper las tejas, la acomodó casi bajo el tanque, se sentó sobre ella y me dijo “vení”. Lo miré, su pija apuntaba al cielo, estaba dura y brillosa por mi saliva. Miré para ambos lados -las paredes que sostienen el tanque nos daban cierta privacidad-, me di vuelta, me puse en cuclillas, corrí el shorcito y la bombacha y me senté sobre su verga. Caliente y dura, entro por mi concha totalmente mojada, ...
    ... primero la mitad y después me senté para sentirla toda adentro, comenzamos un sube y baja infernal mientas él me apretaba las tetas y yo trataba de no gemir muy alto. Cada tanto se sentía un “crack” de alguna teja que se quebraba, pero no nos importaba.
    
    Estábamos tan calientes que todo fue rápido, yo acabé como una catarata mojando toda su pija, sentí que él estaba por acabar y me levanté, y lo miré: sus chorros de leche saltaron como lava de un volcán cayendo sobre el techo y manchando las tejas. Con la boca abierta, y la respiración seca, trataba de recuperar el aliento. Había recibido su pago por el trabajo hecho y yo había recibido el placer que desee toda la tarde. Nos acomodamos las ropas, nos dimos un beso -mi boca tenía gusto a pija sudada-, el bajó primero para sostenerme la escalera, yo di un último vistazo. Las marcas del sexo habían quedado en las tejas, ellas y el tanque fueron testigos de nuestra locura y calentura.
    
    Meses después hablando por telefono con mi madre me contó que tuvieron que contratar a una persona para cambiar más de 20 tejas rotas, yo me hice la sorprendida. Pero en ese instante me mojé recordando como habíamos cogido sobre el techo de mi casa. 
«123»