1. Su marido la abandonó y yo me la tiré


    Fecha: 05/09/2026, Categorías: Confesiones Autor: Poleodos, Fuente: CuentoRelatos

    ... era cierto, y decidí besarla. Ella me respondió efusivamente, echándose encima mío.
    
    A partir de ahí, todo fue fácil, le desabroché la blusa y le subí el sujetador para poderle besar sus pechos. Lo hice, mientras ella empezaba a excitarse.
    
    Desabotoné su pantalón, y empecé a acariciar su vello púbico por debajo de la braguita que llevaba puesta. Le propuse ir a la habitación, donde estaríamos más cómodos.
    
    En ese momento, noté que la situación se podría complicar, puesto que se negó y volvió a salir a relucir el amor que tenía a su marido.
    
    Para tranquilizarla, le dije que estaríamos mejor tumbados, y que no pasaría nada que ella no quisiera que pasara. Esa frase siempre me dio resultados y esta vez tampoco podía fallarme.
    
    Ella accedió de mala gana, pero sabía que si llegaba a la cama, sería mía. Allí la desnudé enseguida, e hice yo lo mismo.
    
    Empecé a acariciar su rajita mientras lamía sus enormes tetas. Los pezones se erizaban fruto de la excitación. Ella no paraba de tocar mi pecho y empezó a chupar mi polla, que ya se encontraba al ...
    ... máximo exponente.
    
    Pasé mi lengua por su rajita durante varios minutos, hasta que estuvo totalmente mojada. Una vez en esta situación, le metí mi polla dentro de su vagina. Empezó a gritar y a moverse. Me ponía muchísimo verla así, y sobre todo, el sentir que estaba poniendo los cuernos al cabrón de su marido, que tanto me había hecho prorrogar la situación a la que había conseguido llegar ahora. Después de unos minutos, me corrí intensamente dentro de ella.
    
    Ella aún quería más, y empezó de nuevo a chupármela para que volviera a estar en forma. No le costó trabajo, y enseguida volvió por sus fueros. Volvimos a follar como descosidos, pero esta vez me pidió que me corriera en su boca.
    
    Saqué mi pene de su coñito y se lo metí entre sus labios. Era una auténtica experta follando y mamando. Pensé que su marido no era consciente de lo que perdía. Volví a correrme de nuevo, pero esta vez, dentro de su boca.
    
    Cuando terminamos, me dijo que prefería no verme en algún tiempo. Se sentía sucia, según ella, pero a mí me hizo la mejor mamada de mi vida. 
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