1. Mi Tía, Mi Estrella del Porno Personal


    Fecha: 06/09/2026, Categorías: Incesto Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos

    ... liberando sus gordas tetas paradas y naturales de pezones rosáceos coronados por sendos piercing de plata.
    
    -Me encantan tus tetas de vaca, mi niña...
    
    Masajeó esas grandes tetas, posando esos rechonchos dedos en las puntas de sus pezones para pellizcarlos con la dosis justa de delicadeza y rudeza. Debió contener el gemido mientras sus ojos hacían el amago de cerrarse, soltando suspiros y uno que otro quejido.
    
    -Sería genial que pudieras soltar un poco de leche por estas tetitas de vaca, mi niña, ¿cierto que sí?
    
    “Ay... a mí también me gustaría, don Clemente”se dijo Natalia, no pudiendo cumplir aún su sueño de ser madre.
    
    -Mmmmmm...
    
    Sintió una de esas rechonchas manos en uno de sus hombros y, con una fuerza impropia de un anciano como él, la hizo arrodillarse. Soltó un inaudible gemido al sentir ese pene de punta húmeda en su mejilla. Su marido tenía mucho mejor pene, pero no era ni la mitad de laboriosos que era el pene de don Clemente. Era corta, un poco flaca, pero tenía la ferocidad animalesca de su dueño.
    
    -Rapidito... métetela en la boquita, mi niña... eso... ¡Uuuuffff!
    
    ¡Glup! ¡Glup! ¡Glup! ¡Glup! ¡Glup! ¡Glup! No le era ningún problema metérsela toda en la boca, pero algo le decía que a ese viejo pocas veces en la vida una mujer se había metido toda su herramienta. Sus ojos se entrecerraron mientras se le humedecían. En todo ese tiempo jamás había resuelto la cuestión si esas lagrimas eran producto de la excitación, de la vergüenza o de la profunda ...
    ... humillación que sentía.
    
    -¡Eso!... ¡eso!... chúpala más... ¡eso!... acaríciala con tu lengüita... eso... ¡Uuff!
    
    “Sabe igual de horrible que siempre” se dijo Natalia, pero eso no era motivo suficiente para buscar una escapatoria de ese lugar.
    
    ¡Glup! ¡Glup! ¡Glup! ¡Glup! ¡Glup! ¡Glup!La primera vez sintió que vomitaría, pero aun así no podía dejar de chuparla. A su marido no le gustaba que se la chupara, lo encontraba asqueroso, de mujer fácil, cuando lo que más le pedía en su época de pololeo era que se la chupara. Desde la primera vez que se la chupó al viejo Clemente que se burlaba de ella por lo torpe que era, quizás esperó que al tener piercing en sus gordas tetas fuera toda una puta... pero estaba muy lejos de la realidad.
    
    -Tendré que enseñarte a chupar pico- Le había dicho la primera vez, justo antes de que ella escapara al baño a llorar.
    
    -¡Ooooouuuuu! -Exclamó Natalia, con sus ojos bien abiertos y ese pene en su boca.
    
    ¡Glup! ¡Glup! ¡Glup! ¡Glup! ¡Glup! ¡Glup! Con más dedicación se puso a chupar cuando sintió la lengua de ese viejo en su vagina. Había corrido esa diminuta tanga que parecía un hilo y se la estaba chupando. Era tosco al moverse, pero estaba tan concentrada que no notó cuando el viejo se dejó caer hacia el suelo, la movió para ponerse debajo de ella en un sesenta y nueve, para luego chupárselas mutuamente.
    
    “Viejo cochino...” se decía Natalia, soltando lagrimones, esta vez teniendo claro que era por el placer que sentía en su vagina, con ...
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