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El frío de la mañana se quita con sexo
Fecha: 08/09/2026, Categorías: Anal Autor: Dkdnt, Fuente: CuentoRelatos
Desde unos días previos, tras haber tenido un receso en la relación, Alejandra y yo nos habíamos reencontrado y las vueltas para salir a cenar y bailar, que nos llevaron a tener nuevamente sexo como antes. Acordamos que había que compensar un poco el tiempo perdido y que era momento de regresar con todo, por lo cual, acordamos desde la noche previa que necesitábamos vernos por la mañana, con los habituales mensajes sexuales que nos enviábamos para poder conciliar el sueño, todo quedó listo para el encuentro. Llegué antes de las 6 de la mañana a la puerta de su casa y enseguida salió para recibirme, por lo cual subió al auto y nos apresuramos a ir a nuestro destino, un hotel que frecuentamos por la cercanía que nos brindaba. Desde que la vi sabía que algo preparaba, pues la mañana era una de esas de invierno en las que el frío es considerable, sin ser tan gélido aún. Vestía un abrigo negro que llegaba hasta las rodillas, el cual estaba abotonado, sus piernas lucían hermosas con unas medias negras, que era el mismo color de los tacones que estaba utilizando. La saludé con un beso apasionado y nos marchamos. Cuando llegamos a la habitación, apenas abrimos la puerta de esta e inició una sesión de besos bastante apasionada, por lo que decidí retirar el abrigo que llevaba puesto, para descubrir que era lo que había debajo. Fue una excitante sorpresa encontrarme con que no había más que una tanga de hilo en negro y el liguero que acompañaba a las medias, que ...
... llegaban a la mitad de sus muslos, los tacones altos pronunciaban la silueta de sus nalgas y esa cintura pequeña que marcaba. Sus senos pequeños, pero en armonía con ese cuerpo natural tan delicioso que estaba por tener como otras tantas oportunidades. No había prendas para retirar por lo cual seguí besándola apasionadamente, al tiempo que mis manos acariciaban cada centímetro de su cuerpo, recorriendo cada rincón que podía tocar. Hasta que se decidió a retirar mi ropa, hasta que cuando quedaba solo el bóxer, se hincó delante de mí, y al bajarlo, pudo liberar mi verga con la erección tan intensa que ya me había provocado; la miró e hizo el gesto característico de cuando deseaba algo, mordió su labio inferior por lo que solo dijo: -Ya deseaba chupártela. -Que tanto la deseas, le respondí de inmediato. -Desde anoche me quedé con ganas de tenerla en mi boca, para que me des tu lechita. -Me la vas a sacar, así rápido. -No, decidí que tienes que cumplirme. Y empezó a meter y sacar mi pene de su boca, alternando entre momentos con delicadeza y a momentos lo introducía con mayor frenesí, escuchaba como se acumulaba su saliva y en momentos pasaba esta para continuar, mientras la tenía frente a mí, veía esas nalgas tan tersas cerca del piso, moviéndose con cadencia y podía escuchar lo mucho que ella gemía y disfrutaba de mi con su boca. Siguió así por varios minutos, hasta que empezó a acariciar su clítoris, por lo cual le retire mi pene de la boca, aunque los dos ...