1. El frío de la mañana se quita con sexo


    Fecha: 08/09/2026, Categorías: Anal Autor: Dkdnt, Fuente: CuentoRelatos

    ... suficiente.
    
    No decidía reposar, por lo que me recosté a su lado y la abracé por detrás, mientras ella se pegó hacia mí.
    
    Cerré unos minutos los ojos, en tanto recuperaba el aliento. Tras un momento así ya estaba mi verga nuevamente con una erección y lista para continuar. El hilo de su tanga continuaba cubriendo su ano, pero no se veía por la prominencia de sus nalgas, por lo cual había que separar y poder acceder a la zona y así poder tenerlo ante mí, para mirarlo y poder trabajar en él.
    
    Alejandra estaba en su reposo, más próxima a dormir que en seguir despierta, sin embargo, no estábamos ahí para dormir, a coger era a lo que habíamos llegado y eso se debía cumplir.
    
    Había pasado un tiempo desde la última ocasión que tuvimos sexo anal, pero, cuando está suficientemente excitada, el entrar es mucho menos incómodo, por lo cual, tras abrir sus nalgas, separé el hilo y acaricié un poco su ano con mis dedos, pasando un poco de la lubricación de su vagina hasta la entrada y entrando lentamente con uno de mis dedos.
    
    -No me vas a dejar descansar entonces, dijo con una voz picara y cara de excitación.
    
    -Si querías dormir, debiste quedarte en tu casa, no venir aquí conmigo, le repliqué
    
    -Nadie dijo que venía a dormir, solo que no me vas a dar ni un poco de reposo, contesta.
    
    -Lo único que te voy a dar, es por el culito, porque ya es necesario.
    
    -Es lo que necesito, y se acomodó de lado, en la cama. Métemela por el culito papi, que ya te quiero sentir ahí.
    
    Le ...
    ... acomodé la punta de mi verga en la entrada de su ano y fui guiando de a poco, mientras ella respiraba y se relajaba, trataba de poner sus manos para detener el acceso, pero las quitó inmediatamente cuando entré por completo y solo soltó un gemido, diciendo, ya está toda, ahora hazme tuya.
    
    Así continúe con movimientos de inicio lentos, mientras igual veía su culito completamente a mi disposición, y como mi verga le entraba una y otra vez, sin ninguna resistencia, al tiempo que ella solo gemía y disfrutaba de la sensación.
    
    -Quiero moverme, pero no me la saques, no te atrevas.
    
    -A donde quieres ir, le comenté.
    
    -A ningún lugar, solo quiero estar arriba.
    
    Y con movimientos lentos nos movimos, para que siempre estuviera dentro de su culo, así, nuevamente estuve yo abajo y ella empezó un movimiento continuo con sus piernas y su cadera. Esas nalgas las podía sentir como golpeaban mi pelvis, mis piernas y como su vagina continuaba lubricándose constantemente, mientras continuaba su movimiento. Siguió a ritmo rápido hasta que un nuevo squirt llegó, nuevamente los cuerpos se mojaban, ya no solo por el sudor, también el líquido abundante que de ella emanaba.
    
    Nuevo cambio y ahora yo quedaba detrás, nuevamente con ese culo a disposición completa, con mis manos abría sus nalgas y las apretaba, mientras que el hilo negro estaba a un lado, acomodado sobre una de ellas, dividiendo por lo apretado que quedó. Y así me dispuse a continuar con los movimientos, pero cada vez más ...