1. La biblioteca es para estudiar


    Fecha: 10/09/2026, Categorías: Hetero Autor: enfermera69, Fuente: CuentoRelatos

    ... Y me dijo: —¿En qué pensabas hace un rato? Has estado mirándome mucho rato y me has puesto a cien.
    
    Me quedé muda. Se me había notado. Bueno. Así la cosa sería más fácil. Cuando intentaba buscar las palabras idóneas para contestarle me cogió del cuello y me acercó hacia él. Empezamos a besarnos, primero tanteando el terreno, despacio. Después de manera más fogosa. Hacía mucho tiempo que no estaba tan cachonda. No paraba de abrazarme de mil maneras diferentes tocándome todo el cuerpo. Entonces yo también empecé a tocarle por todas partes. Primero el pecho, que estaba fuerte como un toro, y después fui bajando hasta que me encontré con su polla que luchaba por salir de aquel pantalón.
    
    Estaba dura como la piedra. Sin dudarlo le desabroche el pantalón y su miembro quedó al aire, grande y grueso… ¿Quién iba a pensar que la tendría así? Estaba alucinada. Él no paraba de tocarme las tetas que, por supuesto, ya había sacado de la camiseta, y ya estaba chupando sin parar. Dios… que gusto me estaba dando… Tanto tiempo fantaseando con él y ahora… me estaba chupando las tetas.
    
    —”Dios que tetas tienes. Son cojonudas…” —Me dijo. Y siguió chupando y tocando como si le fuera la vida.
    
    Yo mientras tanto le masajeaba el manubrio fogosamente mientras el jadeaba como un loco. Empezó a besarme el ombligo y fue bajando poco a poco y de manera muy sutil.
    
    Detrás de nosotros había una hilera de pupitres. Poco a poco me fue echando hacia atrás hasta que me eche sobre aquellas mesas con ...
    ... las piernas flexionadas. Entonces siguió besándome y acariciándome. Empezó a tocarme el chumino suavemente con ligeras caricias en el clítoris. Como siguiera así iba a correrme en dos segundos… Ahhh… Los dos gemíamos de placer… Siguió tocándome y me metió los dedos en la almeja con movimientos de dentro a fuera que me estaban volviendo loca…
    
    Acercó la cara y me la empezó a comer de una formas tan sutil… tan suave… oh ohhh madre mía, que maravilla… Eché la cabeza hacia atrás. Iba a correrme… Siguió chupando, metiendo la lengua hasta el fondo. Estaba empapada. Jugaba con la lengua de arriba abajo, hacia los lados… ¡Joder! Nadie me había comido el coño de aquella manera. ¡Dios! ¡Ohhh! Siguió así durante un buen rato hasta que ya no pude más. Tuve un orgasmo de los que hacen historia. Intenso no. Más que intenso. Fuerte. Desgarrador.
    
    Cogió su polla y me la metió hasta el fondo… “Sigue así, sigue así…”. Yo estaba agotada del tremendo orgasmo que acababa de tener, pero no sé de dónde salieron fuerzas para seguir. Me folló como un toro. Me decía: “¿Te gusta? ¿Te gusta que te coma el coño y luego te folle?”… “Sí, sí, me gusta que me folles así… ¡Sigue!”.
    
    De repente sacó su pepino y me dijo que me diera la vuelta y que me pusiera mirando para las mesas. Casi no lo había hecho y ya me estaba intentando meter la polla desde atrás. Allí empezó a follarme como quiso. Yo no decía nada. Me dejaba llevar. Me estaba gustando tanto… Que placer… Sentía como su polla entraba y salía ...