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Mi primer cruising en el metro a los 8 años
Fecha: 10/09/2026, Categorías: Gays Masturbación Autor: Hombre goloso, Fuente: SexoSinTabues30
Todo comenzó cuando tenía 8 años allá por el 2007, en ese entonces cursaba el tercer año de primaria en la Ciudad de México, y era hijo único. Mis padres se habían divorciado desde que contaba con 6 o 7 años porque ya traían problemas maritales, por lo que me quedé bajo la custodia de mi padre, y los fines de semana visitaba a mi madre a su nueva casa como lo dictaba el juez familiar. Mi escuela quedaba retirada de mi casa, lo que nos obligaba a mi padre y a mí a tomar el metro desde muy temprano para llegar a tiempo a nuestros respectivos destinos, él a su trabajo y yo a mi escuela. Un día, como era costumbre, salimos temprano de la casa para tomar el metro, y nos dirigimos a la estación más cercana, sin imaginar lo que después sucedería. Debido a la hora en que tomábamos el gusano naranja, la gente se dejaba venir a todo lo que da. Entre gritos y empujones, nuestra rutina comenzaba día con día. Por lo general, nosotros escogíamos siempre los primeros vagones para abordar por seguridad, sin embargo, por alguna extraña razón que desconozco, no alcanzamos ese día subir a dichos vagones a pesar de la puntualidad que nos caracterizaba, y por ende, no tuvimos otra opción más que subirnos a uno de los últimos vagones, para ser exacto, al antepenúltimo. Ya estando dentro del vagón, el gusano naranja se decidió a partir con algunos retrasos, debido a que la gente, a pesar de lo abarrotados que iban los vagones, estaba empecinada en meterse a la fuerza. Aquello parecía una ...
... lata de sardinas, todo mundo estaba muy repegado los unos con los otros de todas las formas imaginables, compartiendo su calor corporal que se mezclaba con olores de perfume y jabón. Mi padre y yo nos colocamos en la parte del vagón donde se encontraba una pared lisa y ausente de ventanas, para ser preciso, nos pusimos cerca de una de las entradas para cuando llegáramos a nuestros destinos, nos fuera más fácil salir. Yo me encontraba pegado a la pared y mi padre estaba al frente mío, sin embargo, en el lado derecho se encontraba un señor recargado en la puerta que yo calculo rondaba la mediana edad, más o menos, entre los 41 y 43 años, dado a la apariencia que mostraba que no estaba nada mal. No era alto, y tenía una estatura similar a la de mi papá, así como de una complexión más o menos robusta, además vestía un pantalón de mezclilla ajustado que resaltaba su prominente miembro viril y un saco gris oscuro. Era inevitable que estuviéramos muy juntos debido al hacinamiento que se generaba en aquel reducido lugar, por lo cual, se prestaba para que el señor de al lado tuviera su entrepierna muy pegada sobre mi brazo derecho, y mi padre estuviera muy junto a mi cara. Fue entonces ahí cuando de repente, comencé a sentir que el bulto del señor empezaba a crecer lentamente. Al principio, no le presté mucha atención, pero con el paso de los minutos me daba cuenta que cada vez se sentía más duro. Como consecuencia, volteaba a ver su entrepierna y luego lo volteaba a ver a él para ver ...