1. Antonio, me domina.


    Fecha: 14/09/2026, Categorías: Gays Autor: Escritornocturno, Fuente: SexoSinTabues30

    ... Sabía que te gustaría. Todos los maricas como tú quieren sentir una verga de verdad.
    
    Antonio se inclinó aún más, su pecho desnudo rozando el mío. Pude sentir el calor de su cuerpo, el olor de su sudor y la presión de su erección contra mi pierna.
    
    —Voy a enseñarte lo que es bueno —susurró en mi oído—. Voy a hacer que te sientas como una puta, como la zorra que eres.
    
    Sus palabras eran como latigazos, cada una más humillante que la anterior. Pero, a pesar de todo, había algo en su crudeza que me mantenía paralizado, incapaz de escapar. Antonio sabía que tenía el control y no dudaba en usarlo para su placer y mi tormento.
    
    —Y no te preocupes —dijo, con una risa burlona—. No voy a ser amable contigo. Voy a tomarte como si fueras una puta en la calle. Voy a hacerte sentir cada centímetro de mi verga.
    
    Con cada palabra, su voz se volvía más dura, más despiadada. Y yo, atrapado bajo su cuerpo y su mirada, no podía hacer más que soportar la humillación, esperando que en algún momento todo acabara.
    
    Entre más cerca estaba Antonio, menos podía ignorar su verga. Sin previo aviso, mis manos traicioneras la tomaron. Sentí su pene en mi palma, apenas cabía en ella. Se sentía duro como una piedra y caliente, palpitante de deseo. Antes de darme cuenta de lo que había hecho, Antonio ya me había tomado del cuello con un agarre que, aunque no me lastimaba, me poseía por completo.
    
    —Mira qué rápido te rindes, pequeña puta —dijo con una sonrisa malvada—. Sabía que no podrías ...
    ... resistirte a tocarlo. Eres patético, ¿lo sabes?
    
    Su voz era un susurro amenazante, lleno de desprecio. Sentí cómo mis mejillas se encendían de vergüenza mientras él apretaba su agarre, recordándome quién estaba al mando.
    
    —Tu cara es tan bonita, tan femenina —continuó, sus dedos rozando mi mejilla—. Pareces una maldita chica. ¿Sabes lo que les hago a las chicas como tú? Las tomo, las hago sentir cómo un verdadero hombre puede dominarlas.
    
    —Y tu cuerpo —dijo, su mano deslizándose por mi pecho—. Lleno de estrógenos, blando y suave. No eres más que una puta femenina, una zorra que necesita ser domada.
    
    Sentí su erección presionando contra mi pierna.
    
    —Voy a enseñarte lo que es ser un hombre de verdad —susurró—. Voy a hacer que te sientas como la puta que eres, como la zorra que siempre has sido.
    
    Con cada palabra, su voz se volvía más dura, más despiadada. Sentí cómo mi corazón latía con fuerza en mi pecho, una mezcla de miedo y excitación que no podía controlar.
    
    Su mano se deslizó más abajo, rozando mi abdomen y luego mi ingle. Sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo, una mezcla de miedo y anticipación que me dejaba sin aliento. Antonio sabía exactamente cómo manejarme, cómo hacerme sentir pequeño y vulnerable bajo su dominio.
    
    —Eres mía ahora —susurró, su voz llena de lujuria y desprecio—. Y voy a hacer contigo lo que quiera. Voy a tomarte, a usar tu cuerpo para mi placer, y no hay nada que puedas hacer para detenerme.
    
    Con esas palabras, Antonio se movió, ...
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