1. Antonio, me domina.


    Fecha: 14/09/2026, Categorías: Gays Autor: Escritornocturno, Fuente: SexoSinTabues30

    Eran las siete con doce minutos de la mañana. Estaba agotado. Llevaba casi veinte minutos esperando en la entrada de la preparatoria. El portero me observaba con desdén, inmóvil tras la reja, como si su mirada fuera suficiente para marcar un muro entre la escuela y yo. Había esperado lo suficiente para saber que era inútil: no me dejaría entrar.
    
    —Ya se lo dije, joven. No puede ingresar con ese cabello tan largo —reprochó el anciano con voz áspera, con ese tono de voz que me irritaba.
    
    Solté un suspiro largo. Ya me lo habían advertido tres veces, pero había seguido evitándome cortarme el pelo. Ahora, finalmente, había llegado al límite: no iba a poder asistir a clases.
    
    Sin decir una palabra, me di media vuelta y empecé a alejarme.
    
    —¡Quiero que busque al barbero más cercano y vuelva de inmediato! —gritó el portero a mis espaldas.
    
    No respondí. Solo seguí caminando, con el cabello alborotado cayendo sobre mi nuca.
    
    Al doblar la esquina, me topé con Antonio. Tenía la piel bronceada por el sol, el cabello rizado enredándosele como si nunca se lo peinara, y un cuerpo sorprendentemente atlético para alguien de nuestra edad. Sostenía un cigarrillo entre los dedos y exhalaba el humo con indiferencia. No era raro que se escapara de clases, pero nunca antes lo había visto fuera del colegio. Me pareció absurdo: él sí podía entrar, y yo no. A veces, las reglas parecían hechas para fallar.
    
    Antonio tenía apenas diecisiete años, pero ya era un dolor de cabeza para los ...
    ... profesores. Fumaba, hablaba con groserías, era testarudo y holgazán. O al menos eso decía todo el mundo. Aunque compartíamos salón, apenas cruzábamos palabra.
    
    No pude evitar su mirada. Me había visto. Caminó hacia mí sin apuro, con esa seguridad desganada que siempre lo rodeaba.
    
    —¿Y tú qué haces fuera de la escuela? —preguntó.
    
    El olor a nicotina me golpeó de lleno. Era fuerte, penetrante, como si llevara años fumando.
    
    —No me dejaron pasar —dije sin ganas, sin mirarlo.
    
    Antonio rió con esa risa burlona que parecía no tomarse nada en serio. Dio un par de pasos más, acortando la distancia entre nosotros. Desde tan cerca, la diferencia de estatura se hizo imposible de ignorar. Era alto, corpulento para su edad. Yo, en cambio, parecía encogerme a su lado. Me sentí ridículo. Patético.
    
    Siguió fumando con tranquilidad, y de pronto sopló el humo directo hacia mi cara. Tosí, irritado, pero él solo sonrió con malicia, como si lo hubiera logrado a propósito.
    
    —A ver, a ver… —dijo, entornando los ojos con falsa curiosidad—. ¿No te dejaron pasar? ¿Y eso?
    
    —Por mi cabello —respondí, casi en un susurro.
    
    Entonces dio un paso más, quedando a pocos centímetros. Levantó la mano y me tomó del pelo, apretándolo en un puño. No dolía, pero su agarre era firme, casi posesivo, y no podía soltarme.
    
    —Es cierto… estás bastante greñudo, ¿eh? —dijo, examinándome como si yo fuera un objeto raro—. Incluso pareces una niña.
    
    No dije nada, pero fruncí el ceño. Antonio lo notó al ...
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