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Susana siente la necesidad de ser humillada
Fecha: 15/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: piesitos, Fuente: TodoRelatos
... quieres pensártelo y si decides irte a otro lado a vivir, lo aceptaré, no hay problema. –dijo Clara. –No te preocupes, no me molesta, y no interferiré en tu relación con Marta. –respondió Susana. –Vale, genial. –dijo Clara, cogiendo el mando de la televisión para hacer zapping, pasando los canales, mientras que Susana, se quedaba mirando a la televisión, pero miraba con disimulo a sus pies, para levantarse e irse a la habitación para acostarse. La cabeza le daba vueltas a todo, y no sabía que pensar con lo que había dicho Clara. –¿Significaba que iría más a menudo a casa? –se preguntaba. –¿Y por qué había comenzado a sentir esa sensación extraña? –se preguntaba Susana. –¿Por qué había estado mirando sus pies en la celda, viendo como Marta le lamía y chupaba sus pies con una devoción tan increíble que no lo entendía? –se preguntaba Susana. Ahora, la había estado observando sus pies, cómo movía sus dedos, y sus tobillos, ya que, al llevar sus zapatos de tacón altos, le debían de doler. Por otra parte, había sentido el olor profundo de sus pies como otras muchas veces lo había lo había olido. Sin embargo, ahora tenía un significado distinto que antes no le daba tanta importancia. Antes, el olor le molestaba y alguna vez en el pasado se lo había dicho, pero ahora, no. Disfrutaba muchísimo, viendo sus pies, oliéndoselos a esa distancia, y la ponía en una situación extraña y confusa, excitándose y no sabiendo lo que podía hacer. No sabía lo que le sucedía, ...
... y tenía mucho miedo de contárselo a su amiga, porque antes cuando era su amiga y compañera, se lo decía todo. Y eso era inversamente, proporcional. Sin embargo, ahora siendo una Ama dominante, y viendo lo que había visto, no estaba asustada, pero sentía un mayor respeto hacia ella. Por otro lado, era algo excitante y morboso, porque cuando Clara se iba a la cocina o al baño o a su habitación, no solía ir en zapatillas de casa, sino descalza. De esa manera, se le ensuciaban las plantas de sus pies, y cuando salía, poniéndose unas bailarinas u otro calzado, se mezclaba ese olor profundo y característico que había olido de siempre desde que eran compañeras de piso. Pero, ahora, se excitaba no sólo al vérselos sino al olerlos, y era algo que no sabía el motivo o la razón. Vivían y compartían piso, por lo que, las tareas de la casa las hacían a mitad. O eso, era al menos lo que Susana pensaba, porque no lo sabía. Cuando no estaba en casa, venía su esclava Marta, y hacía su parte, dejando a Susana, hacer la suya. Pero, al descubrirse su secreto, Clara llamaba por teléfono a su esclava para que viniese estando ella delante o no, le daba igual. Y claro, los días pasaban, y ver a Marta desnuda con el calor que hacía, con los pechos duros, erectos al sentirse observaba por ella y por Clara, llevando unas anillas en cada pezón, junto con un brazalete, unas pulseras y unos anillos. Sin contar, su collar del que colgaba su cadena, era mortal. Además, Clara era de las de ...