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Susana siente la necesidad de ser humillada
Fecha: 15/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: piesitos, Fuente: TodoRelatos
La noche había sido dura para las chicas, y más aún para Marta, la esclava de Clara, que no la había dejado hacer pis. Por la mañana, habían llamado a sus familiares más cercanos como sus padres para que pagarán la fianza. Habían sido muy cabrones los policías y el juez de guardia, porque las habían detenido por ir Marta desnuda, conduciendo un coche que no era suyo. Pero, por darles una lección, les dejaron dormir la mona en los calabozos y les pusieron una multa. Los padres, se cabrearon y desde luego, estuvieron riñendo a sus hijas, pero no pasó de ahí. Cada una se fue con sus padres, incluida Marta. En cambio, Clara estaba enfadada y molesta, porque no le daban su coche. Tenía que pagar una multa, porque ella era la propietaria del coche, y aunque fuese un coche de segunda mano, que no valía mucho. Esa multa le picaba el bolsillo, por lo que estaba ideando un plan para que le saliese gratis. –Sí, mamá. –dijo Clara. –Estoy bien, lo que sucede que no me dejan sacar el coche. –dijo Clara. –Pero, si no conducías tú, hija mía, ¿Por qué te castigan así? –preguntó madre. –No sé, mamá. –respondió Clara. –La ley es así, aunque iba conduciendo mi amiga Marta, que no había bebido, pero nosotras sí, les da igual. –dijo Clara. –Nos pararon y nos hicieron el control de alcoholemia y nos dio positivo, y estando contentillas, dijimos alguna cosa, y no les gustó. –dijo Clara. –Bueno, hija, ¿Quieres que te envíe el dinero para la fianza del coche? –preguntó ...
... su madre. –Claro, mamá y gracias. –respondió Clara, colgando el teléfono, algo molesta y enfadada. Les había escrito su teléfono en un papel y se lo había dado tanto a Isabel como a Sonia, dándole un toche cada una y diciendo de quien era cada número. –Hola, puta zorra. –dijo Clara, a través del móvil en la puerta de la comisaria, aunque alejada para que no se escuchara. –Hola, mi Ama. –respondió Isabel. –¿En qué puedo servirla mi Ama? –preguntó Isabel, excitada y emocionada, y poniéndose más cachonda perdida. Isabel había salido de su turno, y estaba en las duchas, saliendo por la puerta, cuando recibió la llamada. –Mira, puta estúpida. –respondió Clara. –Tú no hablas sin que te pregunten, esclava. –dijo Clara –O sea, que no te atrevas a preguntarme nunca más nada, estúpida de mierda. –dijo Clara. –¿Me has entendido, puta cerda de mierda? –preguntó Clara. –Si, mi Ama, la he entendido y le pido perdón. –respondió Isabel, que estaba con Sonia. –Voy al depósito y quiero que pagues la multa de mi coche, esclava. –dijo Clara. –Así que pagadlo y cuando lo hagáis, os quiero aquí de rodillas a mis pies, y dile a la inútil de tu amiga que venga, también. –ordenó Clara. –Si, mi Ama. –respondió Isabel, yendo a pagar en el depósito la multa del coche para poder sacarlo del aparcamiento de la policía. Clara se fue al depósito para esperar a sus esclavas, y en pocos minutos, llegaron ambas. Habían salido del turno de su trabajo, algo cansadas y ...