1. Ducha caliente


    Fecha: 16/09/2026, Categorías: Masturbación Autor: Selene, Fuente: CuentoRelatos

    En mi vida hay 3 cosas que aprecio mucho: masturbarme, follar y ducharme. Y aún mejor, siempre puedo combinar la ducha con alguno de los dos primeros hábitos ¿No es increíble? El caso es que la ducha es mi lugar de paz, es mi lugar de introspección y disfrute personal, es casi inevitable que cuando entro a la ducha mi cuerpo se excita al entrar en contacto las gotas con mi piel, nunca falta ese momento en el que después de llegar a casa de un largo día, me meto a lavarme y termino masturbándome compulsivamente mientras la habitación se llena de vapor, ahora contaré uno de esos momentos.
    
    La ducha es un ritual, siempre me ducho por la noche, cuando mis padres están acostados y yo puedo deambular inocentemente por el pasillo completamente desnuda sin el temor a que me vean como dios me trajo al mundo, pero con 20 años más efectos hormonales. En una de esas noches quise masturbarme por el culo, por ello fui acompañada por un dildo rosa de 30 cm de largo, ideal para una viciosa como yo.
    
    Comencé a mojarme con el agua frotando suavemente mi piel con mis manos, sintiendo cada curva y la suavidad de mi dermis y deslizando mi pelo entre mis dedos. Cuando estaba totalmente mojada me eché champú y más tarde gel en una esponja, comencé a frotarme haciendo que la espuma se pegase y deslizase por mí. Primero empecé por mis pechos, bajé por el vientre hasta llegar a la vulva, de ahí pasé a frotarme los glúteos acabando con mis piernas.
    
    Mientras acababa crucé mirada con el glande del ...
    ... dildo que lo había dejado en una esquina de la ducha, en el suelo. Me estaba mirando, diciendo “sé que quieres hacerlo, ¿a qué esperas?”. Era mi vicio hablándome. Cuando terminé agarré el dildo y eché gel sobre él para comenzar a masturbarlo, era un juguete muy largo que obviamente no me iba a entrar entero en el ano, pero con la práctica que desarrollé durante tantos años es el juguete perfecto para mí.
    
    Aprovecho para presumir mi dildo: era un dildo de silicona transparente rugoso de color rosa, lo dicho, medía 30 cm. En la boca es muy agradable, el tacto es muy deslizante, perfecto para practicar en un momento de intimidad en la ducha.
    
    Después de mirar con ojos viciosos cada detalle, me metí el juguete en la boca para saciar el hambre que me había creado pensando en el juguete. Mirando a ojo creo me pude meter hasta 18 cm en mi boca de semejante juguete, me lo introduje hasta el fondo de mi garganta, hasta tener arcadas y luego sacarlo totalmente mojado por mi saliva. Repetí postre varias veces hasta soltar lágrimas por los deepthroats que estaba haciendo, era excitante pensar que realmente me estaba comiendo una buena polla y que me la estaban metiendo hasta el fondo de la boca, todo ello bajo el agua de la ducha y a un ritmo endiablado.
    
    Cuando acabé con la mamada, pegué el dildo en el suelo, me puse de cuclillas sobre el pene orientando mi ano hacia la punta. Primero froté suavemente mi ano con mis dedos mojados en gel, luego eché gel sobre el dildo para tenerlo ...
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