1. Cristina y Roberto 1


    Fecha: 16/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: sumisso1978, Fuente: TodoRelatos

    La llave del poder---La llave de la jaula de castidad cae en manos de Cristina, quien propone un trato tentador y humillante. Roberto se enfrenta a una elección: revelar su secreto o someterse a las órdenes de su compañera. ¿Hasta dónde llegará su obediencia?---
    
    Roberto ajustó el uniforme de fisioterapeuta, asegurándose de que nada delatara su secreto. Bajo la tela azul, su piel rozaba el encaje del tanga femenino que había elegido esa mañana, un diseño negro con detalles en rosa que contrastaba con la severidad de su jaula de castidad. Era un ritual que repetía cada vez que sus fantasías de feminización y castidad se apoderaban de él. El metal frío contra su piel le recordaba su sumisión, su deseo de ser controlado, de entregarse a alguien que supiera aprovechar su vulnerabilidad. Pero ese alguien aún no había aparecido, o eso creía él.
    
    El consultorio estaba tranquilo esa mañana. Los pacientes llegaban con sus dolencias habituales, y Roberto los atendía con profesionalidad, ocultando la tensión que sentía en su entrepierna. Cada movimiento, cada paso, le recordaba la presencia del tanga y la jaula, un recordatorio constante de su doble vida. Pero esa mañana, algo cambió. Cristina, su compañera de trabajo, lo miró con una intensidad inusual mientras preparaba los materiales para la siguiente sesión.
    
    —Roberto, ¿puedes ayudarme con esto? —preguntó, señalando una caja pesada en el almacén.
    
    Él asintió, siguiendo sus instrucciones sin cuestionar. Mientras cargaba la ...
    ... caja, notó que Cristina lo observaba con una sonrisa enigmática. ¿Habría notado algo? Roberto intentó disipar la idea, pero la mirada de ella lo perseguía.
    
    Al mediodía, durante el descanso, Cristina se acercó a él en la sala de descanso.
    
    —Oye, Roberto, ¿has perdido algo? —preguntó, sosteniendo una pequeña llave plateada entre sus dedos.
    
    El corazón de Roberto se detuvo. La llave de su jaula de castidad. ¿Cómo la había encontrado?
    
    —Eso… eso no es lo que piensas —tartamudeó, sintiendo el calor subir a sus mejillas.
    
    Cristina rió, un sonido suave pero cargado de poder.
    
    —No tienes que explicarme nada. Pero esta llave… es interesante. —La hizo girar entre sus dedos, como si fuera un trofeo.— Y ese tanguita sexy que llevas hoy me ha encantado ¿Qué tal si hacemos un trato? Tú haces lo que yo diga, y yo… bueno, yo decido cuándo y si alguna vez la usas.
    
    Roberto tragó saliva, su mente luchando entre el miedo y la excitación. La idea de ser controlado por Cristina, de entregarle ese poder, lo llenaba de una mezcla de vergüenza y deseo.
    
    —¿Qué… qué quieres que haga? —preguntó, su voz apenas un susurro.
    
    Cristina se acercó, su perfume envolviéndolo en una nube de seducción.
    
    —Por ahora, nada demasiado difícil. Pero quiero que sepas que estoy al mando. —Su voz era baja, casi un susurro.— Y para empezar, hoy vas a hacer algo especial por mí.
    
    El resto del día, Roberto trabajó con la mente en otro lugar, anticipando lo que Cristina podría pedirle. Cada vez que ella ...
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