1. Con Sonia en el auto


    Fecha: 16/09/2026, Categorías: Hetero Autor: glupo, Fuente: CuentoRelatos

    ... respondió.
    
    Salimos de mi casa y caminamos, por la hora, tuvimos que caminar mucho para encontrar una tienda. Compre los cigarros y regresamos. Conversamos todo el camino, hasta que estando a una cuadra de mi casa, la tomé de la mano y la detuve. La miré a los ojos y me aventé a besarla. Nos besamos abriendo nuestras bocas, jugueteando con nuestras lenguas. Fue un beso delicioso. Estuvimos varios minutos disfrutando de nuestras bocas, cuando decidimos regresar para no levantar sospechas.
    
    Al llegar, vi que había menos gente. Solo quedaban 3 parejas, Antonio y su novia. Seguimos conversando, esta vez siempre en grupo. Sonia y yo nos lanzábamos miradas cómplices. Creo que Antonio se dio cuenta, porque me llamo a conversar a un lado.
    
    -Oye pendejo, ¿qué tanto miras a Sonia? –me preguntó.
    
    -¿Que? Nada que ver –le mentí–. ¿De qué hablas?
    
    -No te hagas el huevón, que los vi salir y ahora que volvieron, están todos misteriosos.
    
    -Nada, fuimos a comprar no más.
    
    -Y porque Lucho me ha estado jodiendo toda la noche por ti.
    
    -Yo que se –seguí con mi historia.
    
    -No hay problema, por si acaso, no la vayas a cagar no más –me amenazó.
    
    -Tranquilo, no pasa nada, solo que nos llevamos bien nada más.
    
    Volvimos al grupo y Sonia me miro con sorpresa, como preguntándome. Solo atiné a sonreír y negar con la cabeza. En un momento, todos se fueron a bailar a la terraza y Sonia y yo nos quedamos solos en la sala.
    
    -¿De qué te hablaba tanto mi primo? –me preguntó.
    
    -Nada, ...
    ... quería saber si pasaba algo entre nosotros –respondí.
    
    -Y, ¿qué le dijiste?
    
    -Nada, que nos llevábamos bien nada más.
    
    -No le dijiste nada, ¿no?
    
    -No, ¿qué querías que le dijera? ¿Qué besas riquísimo? ¿Qué muero por llevarte a mi cuarto y hacerte el amor? –le dije sonriendo
    
    -Jajaja. No pues, ¿qué te pasa? –me dijo sonrojándose.
    
    La jale de la mano a un lugar donde no podían vernos y la bese con fuerza. Fue un beso muy apasionado. Largo y húmedo. La apoyé contra la pared y metí una mano bajo su blusa. Tenía un top pegado debajo de su blusa, pero no llevaba sostén. Metí la mano debajo del top y acaricié sus tetas. Ahí comencé a ver de mi error inicial. Tenía unas tetas hermosas, redondas y duritas. No eran muy grandes, pero tenían buen tamaño. Como me gustan. Ella no se quejó ante mi incursión. Es más, metió su mano dentro de mi pantalón, tocándome el pene erecto.
    
    Después de un momento, entramos en razón, nos separamos, nos acomodamos la ropa y salimos a la terraza a bailar con el resto de invitados que quedaban.
    
    Seguimos bailando casi una hora más y Antonio me dijo que ya se iban.
    
    -Sonia, ¿te llevamos? ¿O te quieres quedar? –dijo riéndose.
    
    -Bueno, hay cuartos libres, se pueden quedar si desean –hice la invitación para todos, aunque solo quería que se quede Sonia.
    
    -No –dijo Antonio– tengo que llevarlas a sus casas.
    
    Nos despedimos y se fueron. Termine un poco molesto, pensando que, de haber sido otra chica, y no la prima de Antonio, en ese momento ...
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