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El círculo. Cap.35. Todo lo que viene después
Fecha: 16/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
Ixchel: Hola amigos lectores, gracias a los que me escribieron, por la plataforma y vía correo electrónico, ya estoy de vuelta con la firme decisión de terminar con el circulo. Espero que les guste esta parte y espero tener tiempo libre para terminarla pronto. Muchas gracias a todos por su tiempo leyendo, doble gracias por comentar, triple gracias por sus criticas y 4 veces gracias por su amor. Un beso a todas y todos. El sol comenzaba a declinar más allá de los ventanales altos, envolviendo la oficina con una luz dorada que parecía demasiado cálida para el frío que se sentía en el ambiente. En el piso 28 de una torre de Reforma, donde el ruido del tráfico apenas era un rumor lejano, Abril se quedó quieta, sosteniendo su celular con la pantalla encendida. No había notificaciones más urgentes. Solo una. "Lorenzo firmó. Se va." La leyó sin sorpresa. No se inmutó. Respiró hondo. Luego bloqueó la pantalla, dejando que el reflejo de la ciudad en el vidrio del ventanal sustituyera esa noticia que ya era historia. Lo supo entonces: ese era el momento exacto en que un régimen moría. Detrás de ella, el diseño de su oficina—elegante pero sin adornos, con paredes color arena y un librero bajo lleno de dossiers y expedientes—guardaba el eco de sus decisiones, de sus ambiciones, de su cansancio. El silencio fue interrumpido por el sonido seco del elevador privado. Damián entró sin anunciarse, como si ese despacho también le perteneciera. Llevaba el saco colgado del ...
... antebrazo, la camisa ligeramente abierta del cuello, sin corbata, y los ojos hundidos tras noches de insomnio que no admitía. Olía a jabón caro y a cigarro fresco. No se dijeron nada de inmediato. No hacía falta. Él se sentó frente a ella, al otro lado del escritorio. Sus movimientos eran lentos, cuidadosos, casi ceremoniales. Como si ambos supieran que algo invisible los rodeaba, algo que ya no se podía deshacer. En esos días, cuando todos pensaban que Abril y Damián se evitaban, cuando los medios hablaban de tensiones en el gabinete, ellos se buscaban de madrugada. A veces aquí, a veces en el hotel de enfrente, otras veces sin decir palabra, solo con la urgencia de quienes sabían que lo suyo no era amor, sino un refugio sin nombre. Abril se recargó en el respaldo de su silla, cruzando las piernas. El faldón de su vestido negro se deslizó con elegancia hasta cubrirle la rodilla. Su expresión era neutra, pero los ojos... los ojos parecían otra cosa. Ajenos. Cansados. O tal vez heridos. —¿Y ahora qué sigue? —preguntó. Lo dijo sin dramatismo, como si preguntara por la hora o por el clima. Pero en el fondo, esa frase arrastraba una ansiedad antigua: la del vacío que deja el poder cuando cambia de manos. Damián la miró unos segundos antes de responder. Como si calibrara el momento exacto en que las palabras debían caer. —La purga. Solo eso. Ella desvió la mirada hacia el ventanal, como si allí pudiera esconder algo. Como si la ciudad supiera más que él. —¿Quién ...