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ABRIENDO LAS ALITAS 13
Fecha: 17/09/2026, Categorías: Gays Autor: Martian25, Fuente: SexoSinTabues30
... que empecé a evitar encontrarme con él. –¿Dónde te metes? Ya casi no te veo fuera de clase –preguntó David un día que me quedé solo en el salón a la hora del recreo mientras Yolanda fue a comprar algo de comer. –Haciendo la tarea –dije. –Es que te espero en la cafetería y en la salida y nada. ¿Cómo decirle que evitaba encontrarme con él para irme acostumbrando a no tenerlo cerca? David se sentó en una silla muy cerquita de mí. Se daba cuenta de mi tristeza. –¿O qué, ya no somos novios? –me preguntó quedito mientras me acariciaba la mejilla. Sus dedos eran, sin duda, los puntos de conexión energética más sensibles que tenía. Siempre que me rozaba con sus dedos me electrizaba la piel. Sus palabras hicieron que mi corazón se desbocara. Volteé a mirarlo intentando entender sus intenciones y de nuevo me desarmaba con su tierna mirada. –¿Ya no me quieres? –dijo quedito. –Sabes que sí. Estábamos solos, volteé a verlo y de pronto sentí el impulso de besarlo, pero no me atreví. Con tan solo su cercanía la tristeza que existía en mi corazón desapareció en ese instante, era suficiente para volverme a la vida. Nos quedamos mirándonos en silencio. –¿Y si ya no nos volvemos a ver? –le pregunté quedito. No contestó nada, sus ojos se llenaron de lágrimas y eso me preocupó. Nunca había visto a David llorando y no entendía por qué. Estaba a punto de preguntarle el motivo de sus lágrimas cuando de pronto descubrimos que Yolanda nos miraba muy complacida desde ...
... la puerta. Sin duda había visto todo. –Ya vienen los demás –nos advirtió ella antes de entrar. Los compañeros empezaron a llegar, David se limpió los ojos y se acomodó en su silla. Pensé en buscarlo al terminar las clases y decirle que no importaba, que yo haría lo imposible por inscribirme en la misma escuela preparatoria que él para seguir juntos. La realidad me despertó del hermoso sueño ese mismo día a la hora de la salida. –Necesito decirte algo. Vamos al parque –me dijo David muy serio cuando lo encontré. Nos fuimos al parque hasta un rincón alejado entre los árboles donde nadie nos pudiera ver. Nos tiramos en el pasto. Presentía que algo malo sucedía y no me atrevía a preguntarle nada. La energía que captaba de él me incomodaba. Duramos varios minutos en silencio. –¿Qué me ibas a decir? –pregunté por tercera vez. –Te tengo una mala noticia. Lo noté serio, con los ojos húmedos y la mirada hacia el cielo. –No te va a gustar –dijo. –Ya, dime, ¿qué es? –Nos vamos a ir a vivir a otra ciudad –dijo de pronto y empezó a sollozar. No me imaginaba que me diría eso y me pareció que sus palabras no eran reales, mi cerebro se nubló. Pensé que lo más probable era que no lo volvería a ver nunca al terminar la escuela. ¡La tierra se hundía y me tragaba! Me contó que su papá, que era ingeniero, había aceptado un trabajo en otra ciudad y que se cambiarían en cuanto terminara el año escolar. Si él se iba de la ciudad solo significaba una cosa: no ...