1. Hija lesbiana (III): Papá me desvirga el culo


    Fecha: 17/09/2026, Categorías: Incesto Autor: Lena Hache, Fuente: TodoRelatos

    Papá entró en mi habitación. Yo estaba tranquila. Me imaginaba que mamá le había contado lo que ella y yo habíamos hecho, y creía que él se lo tomaría como un aviso que dejaba claro lo que sucedía si él se pasaba conmigo. Pero no, no se achantó.
    
    - Mamá me ha dicho lo que le hiciste. No me gusta nada. Me ha puesto mucho que le hagas esas cosas a tu madre, pero siempre tiene que haber un hombre. Hacer esas cosas sin un hombre es de enfermas. Vamos a tener que seguir con el tratamiento. - Me dijo mientras se quitaba la ropa.
    
    El polvo que me había echado mi padre me había dado mucho placer, pero yo no quería más. Las pollas me daban asco. Él se desnudó y se acercó a mí mientras yo empezaba a llorar. Sus manos bajaron mi pantalón mientras yo los sujetaba para que no lo hiciera, pero tenía más fuerza que yo y también era más bruto. Intentó meter su polla en mi coño, pero yo lo apretaba para que no cupiese. Lo dejó momentáneamente y se centró en quitarme la camiseta para poder jugar con mis tetas. Yo hacía fuerza contra el colchón para que no pudiese ni quitarme la camiseta ni tocarme las tetas. Me cogió de las caderas y me levantó sin hacer ninguna fuerza. Me dejó de pie y me quitó la camiseta. Yo quería escaparme y dificultarle todo, pero me era imposible.
    
    - No te esfuerces, niña. No voy a parar hasta curarte. Si te resistes más te ato a la cama y problema resuelto.
    
    Mi llanto se intensificó. Mi cuerpo temblaba por la tensión y era incapaz de seguir resistiéndome. Papá ...
    ... me penetró como un ser irracional en celo, como si aquello no fuese una terapia de conversión. Ni siquiera parecía un castigo. Parecía que lo disfrutaba, que lo hacía por su propio placer. Mi cuerpo temblaba tanto que ya no era capaz ni de mantenerme en pie. Me hubiese caído al suelo si no fuera porque papá me sujetaba por las caderas.
    
    Si pene me hacía daño. Yo sentía que le iba a explotar dentro de mí. Mi vagina se contraía como acto reflejo, intentando expulsarlo. Sus empujones eran muy fuertes y hacían que me retumbara todo el cuerpo. Él me tiró, boca abajo, sobre mi cama sin que su pene saliera en ningún momento de mi vagina. En la cama sus empujones se volvieron más suaves. Mi cuerpo se empezaba a relajar, mi vagina ya no tenía contracciones. Papá me soltó la cadera. Con una mano me tiraba del pelo y con la otra se puso a dilatarme el culo. Yo pensé que era una forma de intentar excitarme cuando sentí el primero de sus dedos atravesando mi ano. Con el segundo pensé que aa alguien tan bruto como él le parecería poco sólo un dedo. Pero después de tener dos dedos dentro de mi culo se puso a abrírmelo y ahí empecé a hilar. Papá sacó su polla de mi vagina y la metió en mi culo. Lo hizo con cierta dificultad porque aún no estaba lo suficientemente dilatado, pero hizo gala de su rudeza y no tardó en tener su pene dentro.
    
    - ¡Ay! ¡Ay, ay, ay, ay, ay! - Gritaba yo de dolor.
    
    - Tranquila, hija. Pronto dejarás de sentir dolor y sólo sentirás placer. Llegará el momento en el ...
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