1. Hija lesbiana (III): Papá me desvirga el culo


    Fecha: 17/09/2026, Categorías: Incesto Autor: Lena Hache, Fuente: TodoRelatos

    ... que sólo querrás tener sexo anal, pero mejor eso que ser una invertida.
    
    Sus empujones eran de la misma intensidad que cuando penetraba mi vagina en la cama, pero me dolían más que cuando estábamos de pie. No dejé de gritar de dolor en ningún momento. Papá se corrió dentro de mi culo y yo tuve un orgasmo mientras, con su mano, cogía su leche de mi ano para introducirla en mi vagina. Creo que, más que querer que me quedase embarazada como castigo, le volvía loco y se la ponía dura la idea de dejar embarazada a su propia hija.
    
    - Vístete. Vas a ir a pedirle perdón a tu madre ahora mismo y le vas a prometer que no volverás a hacerle ninguna de tus perversiones, ni a ella ni a ninguna otra chica, porque te vas a curar.
    
    - ¡No! - Le contesté contundente.
    
    - ¡¿Cómo que no?! - Me dijo dándome una bofetada.
    
    Me vestí llenándolo todo de lágrimas. Papá me agarró del brazo y me llevó por la fuerza a su habitación para que le pidiera perdón a mamá. Ella estaba sentada en la cama, esperando que apareciésemos. Yo me acerqué a ella, pero en vez de disculparme la besé metiéndole la lengua hasta la campanilla. Papá nos separó y me dio otro bofetón.
    
    - ¡Qué te disculpes!
    
    - ¡Qué no! No me voy a disculpar por eso. Discúlpate tú por quitarme la pureza, por pervertirme, por humillarme... Y que se disculpe ella por defenderte.
    
    ¡Pum! Otra bofetada.
    
    - Cariño, esta niña no aprende. Creo que necesita otra dosis de terapia. - Le dijo mamá a papá para meter cizaña.
    
    Papá me volvió ...
    ... a desnudar, esta vez bajo la atenta mirada de mamá, que reía sádicamente a centímetros de mí.
    
    - ¡Eso es! Que aprenda a disfrutar de un buen pene. - Animaba mamá a papá mientras él metía su polla en mi vagina.
    
    Yo estaba a cuatro patas y ella sentada frente a mí, de lado. Es decir, tomándola a ella como referencia, yo estaba a su derecha. Acercó su cabeza a la mía y me dijo que no querían hacerme daño, que lo hacían por mi bien, para que me curara. La misma cantinela que llevaban repitiendo desde que descubrieron mi gusto por las mujeres. Yo aproveché su cercanía para volver a besarla. Ella no se apartó hasta que papá pego un grito.
    
    - ¡Eh, puta! Deja en paz a tu madre.
    
    - Eso, guarra. A ver si aprendes de una vez que no puedes hacer esas guarrerías con otras mujeres. - Me dijo ella.
    
    Me quedé pensativa mientras papá seguía dándome empujones y mamá nos miraba.
    
    - Un momento. Un momento, que quiero negociar. - Dije al rato.
    
    Papá paró de follarme, pero no sacó su polla de mi interior. Los dos pusieron atención.
    
    - A ver, di. - Dijo ella.
    
    - ¿Y... si vamos poco a poco? Quiero decir, vosotros queréis que me cure, y de golpe ya habéis visto que no me he curado. Quizá si avanzáis un poco cada vez... a lo mejor así funciona. Por ejemplo, hoy me folláis los dos, me dais mi droga y mi medicina. La próxima vez papá me folla más que hoy y mamá me folla menos, reducimos a droga y aumentamos la medicina. Así hasta que disfrute la medicina sin necesidad de la droga. ¿Me ...