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Acepto buscar a un tercero 1ra parte
Fecha: 18/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Lujuria, Fuente: TodoRelatos
... contándome enseguida. Ese enorme miembro recorría de inicio a fin desde la barbilla de mi esposa y sobrepasaba toda su cara, y poco más de su cabeza. Fue solo un instante cuando, inmediatamente, Liz abría su boca y buscaba introducir ese garrote en ella, moviendo su cabeza de un lado a otro, mientras Toni, tensando su abdomen, realizaba movimientos de su miembro a voluntad, hasta que esa boquita de mi esposa succionó todo ese enorme garrote para poder saborearlo. Solo se introducía la punta gorda y no daba para más; no le entraba más o no estaba acostumbrada a un tamaño así. Era el más grande hasta la fecha que miraba y probaba. Así estuvo mi esposa saboreando lo que podía, sacaba ese hondo y recorría con su lengua el resto del miembro que quedaba fuera; lo saboreaba de una forma que no le conocía y lo volvía a tragar en su boca lo que podía. Toni, con su cabeza hacia atrás, disfrutaba y gemía, para después llevar sus manos a la cabeza de mi esposa e intentar que comiera más de su verga. Así estuvo por un par de ocasiones, forzando a que entrara más y seguir un rato más con esa mamada. Poco después, él levanta a mi esposa y la recuesta en la cama. Ahora era él quien se hincaba y se ponía entre sus piernas, comiéndole el coño de manera fuerte. Se escuchaba ese sonido de humedad y comía su colo, cada vez presionando más su cara hacia el mío. Mi esposa no tardó en retorcer su cuerpo y empezar a soltar gemidos de placer, pronunciando palabras inaudibles, recortadas o ...
... interrumpidas por sus gemidos. Así la tuvo hasta que la hizo que se viniera con su lengua, dando unos gemidos riquísimos y excitantes mientras yo me jalaba mi verga, descontrolado por el placer. Mientras Liz se recuperaba, Toni sube a la cama, quedando su cuerpo entre sus piernas y su verga rozando su coño. Empiezan a besarse y entre besos, mi esposa le pide el condón. Toni deja de besarle y comenta que se encuentra en el carro, pidiéndome que busque por ellos. Inmediatamente, me subo el pantalón y salgo por ellos. Cuál sería mi sorpresa que al entrar en la casa escuché gemidos de mi esposa, y al entrar al cuarto me encuentro con la escena más caliente que había visto hasta el momento. Tony acostado y mi esposa le montaba de una manera salvaje. Ya tenía su verga bien introducida en el coño y ella subía y bajaba mientras se besaban. Ese coño estaba mojadísimo y muy rápido se empezó a juntar una baba blanca de los jugos de mi esposa. Estaba tan mojada y en mi vida me había tocado verla con tal cantidad de líquido, y cada subida y bajada acumulaba más y más humedad. Los gemidos de ambos ya eran fuertes, sonando desenfrenadamente, y el sonido de sus huevos chocando en ese coño empapado era fuerte, al igual que sus gritos y gemidos. Él no se cortaba y la insultaba con comentarios obscenos; a ella más le calentaba y más rápido se movía. Él la nalguea y ella gritaba. Sus nalgas rápidamente se pusieron rojas y, entre nalgadas, insultos, gritos, gemidos y el sonido de esos enormes huevos chocando ...