1. Maestra rural y revisión policiaca


    Fecha: 19/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Miss Tomi, Fuente: TodoRelatos

    ... con la piel aún caliente, con la blusa medio desabrochada y las piernas flacas de tanto deseo cortado. Me temblaban las manos. Uno de ellos revisó la parte trasera del vehículo. El otro me pidió que me separara un poco.
    
    Sentí sus ojos pegados a mi espalda mientras fingía revisar la parte exterior de mi cuerpo con la lámpara. No me tocó, pero su presencia me rozaba como si lo hiciera.
    
    —Muy guapa, por cierto —me dijo al oído, con un tono untuoso—. Mucho para andar con ese chofer.
    
    Armando lo oyó. Dio un paso al frente.
    
    —Cuidado con lo que dice, jefe. No está solo.
    
    —Y ustedes tampoco —le respondió el otro—. Así que cálmate. No pasó nada... todavía.
    
    Sentía el pulso en los oídos, la adrenalina mezclada con rabia. Armando entregó sus papeles. Yo también. El más joven de los dos se fue a revisar la cajuela con la linterna, mientras el viejo se me quedó mirando.
    
    —Párese con las piernas abiertas, maestra —dijo—. Es por protocolo.
    
    Tragué saliva. Lo hice. Mis pantalones aún bajaban un poco en la cintura, y su mirada se clavó como daga.
    
    —¿Algo en las bolsas? —preguntó mientras me rodeaba lentamente.
    
    —No —respondí seca.
    
    —¿Y debajo del pantalón?
    
    No le respondí. Solo lo miré con los dientes apretados. Me temblaba la pierna derecha, no sabía si de miedo, de indignación, o por lo caliente que seguía la piel desde lo de antes.
    
    Él acercó la linterna a mis caderas, después a mis muslos.
    
    —Levántese la blusa, por favor —dijo con una voz que fingía ser ...
    ... profesional.
    
    —¿Con qué motivo? —pregunté, con la garganta seca.
    
    —Solo rutina —insistió.
    
    Lo hice. Hasta donde pude. Él observó de cerca, demasiado cerca, mi top contenía mis pechos recíen devorados por Armando, mis pezones se marcaban como si quisieran romper el top.
    
    Con la linterna tocó los laterales y desde abajo, no mentiré, ese contacto me excitó.
    
    Me miró a los ojos y dijo: Maestra, levante el top.
    
    -¿No le basta con lo que ya miró? le grité!
    
    -Es por la seguridad de todos, o prefiere que la llevemos a la comandancia?
    
    Cerré los ojos y con un tono de excitación y altanería por lo caliente que estaba y al mismo tiempo furiosa, con mis dos manos levante mi top y mis senos quedaron a la vista de ese cerdo.
    
    Me miró satisfecho, juro que tenía los dientes de Armando aún marcados cerca de mis pezones, pero no importó, solo quería salir de esa situación.
    
    Después bajó la lámpara entre mis piernas. No tocó. Pero no hacía falta. El aire, su presencia, lo hacía todo incómodo, sucio, y ¡maldita sea! ese toque de la lámpara contra mi vagina sobre mi pants, casi me hace venirme, dió un par de golpes precisos sin hacerme daño y encendiendo más.
    
    —Está bien —dijo finalmente, pero sin dejar de mirarme—. Está usted limpia… físicamente.
    
    Al otro lado, el otro oficial ya tenía a Armando con los brazos extendidos sobre el cofre.
    
    —¿Trae algo en el cinturón? —le preguntó mientras lo palmeaba con fuerza, subiéndole la camisa sin disimulo.
    
    —Nada. Revise bien. No ...