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Rojo intenso (1): Noche de copas (parte 1)
Fecha: 20/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: ElPecado, Fuente: CuentoRelatos
... Su espalda se arqueó apenas, como invitándolo a más. —Lucas… —dijo entre jadeos—. Qué estás haciéndome… Ismael no respondió. Solo se dejó llevar, besando con delicadeza, como si cada rincón entre ese par de masas redondas y carnosas fueran un pétalo que merecía reverencia. No había prisa. No había miedo. Solo el lenguaje silencioso de dos cuerpos que se reconocían. Lentamente con su mano derecha, Ismael hizo a un lado la tanga que dividía aquel monumento que tenía frente a sus ojos, por fin podía ver los pliegues carnosos del ano que tanto deseaba lamer, y sin dudarlo, comenzó a penetrarlo con su lengua, ensalivando todo ese manjar que esa noche era suyo. Ella tembló ligeramente, entrecerrando los ojos. Sentía algo que no había sentido en años: un deseo sin culpa, sin poses, sin vergüenza. Un deseo que la hacía sentirse viva, deseada, completamente mujer. Después de un momento eterno, Rosanna se giró despacio. Lo miró con esa mezcla de dulzura y fuego que sólo ella sabía manejar. —Ven aquí —le dijo con voz baja, mientras lo tomaba de la camisa—. No quiero estar sola esta noche. Ismael asintió, conmovido, como si en ese instante entendiera que algo más grande que la lujuria los unía. Se recostó a su lado, y ella apoyó la cabeza en su pecho. Allí, en medio del silencio íntimo y el temblor de sus respiraciones, los dos comprendieron que lo que había comenzado como un juego entre copas, se estaba convirtiendo en algo más profundo. Tal vez era ...
... deseo. Tal vez era ternura. Tal vez… era amor disfrazado de atrevimiento. El cuarto estaba en penumbra, apenas iluminado por las luces de la ciudad que se colaban por la ventana. El silencio era espeso, y sólo se rompía con la respiración entrecortada de Rosanna, aún acostada boca abajo, y los latidos acelerados de Ismael, que temblaban bajo su piel como un tambor sagrado. Ella se giró despacio, mostrándose sin pudor, sin miedo. Sus ojos lo buscaron con deseo. Ismael se acercó, como guiado por algo más allá de él mismo, y sus labios se encontraron por primera vez. El beso fue suave al inicio, un roce tímido, respetuoso. Pero pronto creció. Sus bocas se encontraron con más hambre, como si en ese instante todo lo que habían callado durante meses saliera a la superficie. Rosanna lo atrajo con fuerza entre sus brazos. Él la tomó con cuidado, con la torpeza dulce de quien acaricia algo frágil y valioso. —Lucas… —susurró ella, con voz entrecortada, mientras lo besaba—. Hazme sentir viva. Él bajó lentamente por su cuello, dejando besos suaves en su piel clara, descendiendo con devoción hasta que sus labios rozaron la parte más sagrada de ella: sus senos. —Tía… —susurró, embelesado, mientras sus manos la rodeaban con asombro—. Tienes los senos más hermosos que he visto en mi vida… Ella soltó una risa baja, entre gemido y suspiro, mientras lo guiaba con sus manos hacia ellos. Ismael los besó con una mezcla de ternura y adoración, como si estuviera besando un milagro. ...