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De vacaciones con mis suegros, me la folle a ella
Fecha: 20/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos
... hotel en parte por esa razón. —¿Qué planes tienes tú? —me preguntó Clara, sonriendo como no la veía sonreír desde hacía tiempo. —Yo prefiero el mar. Navegar, correr por la playa, bucear... Pero, en ese entorno, todo lo espontáneo parecía sospechoso. Aquí todo era actividades organizadas. La primera noche cenamos en una de las terrazas del hotel, frente al mar. Mi suegro ya había logrado que el maître le llamase “Don Ignacio”. Por un momento pensé que el clima lo ablandaría. Al menos había eliminado su traje y la corbata. A Clara hacía tiempo que la veía sonreír con tanta naturalidad. Como si entre la arena, la sal y los mojitos, volviera a ser la Clara que conocí antes de la hipoteca, la rutina y el poder de su padre. —Te está sentando genial estar aquí —le dije. —Me siento bien. ¿Y tú, como te sientes? —Muy bien, tu padre parece transformado. —Solo hay que saber llevarlo. Mi suegro insistió en que Clara lo acompañara al día siguiente a recorrer el campo de golf. Había contratado a un caddie que conocía muy bien el recorrido y debían aprovecharlo. —Papá, es el Caribe. ¿No podemos olvidarnos de agendas? —Hay tiempo para todo. He visto que el recorrido de este campo nos viene muy bien. ¡Y tú puedes hacer un gran puesto! Clara me lanzó una mirada de resignación. No quería discutir. Al final de la cena, mientras Clara y él preparaban su recorrido del día siguiente en el campo de golf, Teresa, se levantó y caminó descalza hasta la arena. ...
... Al llegar al mar, agitó su mano saludándome. Me acerqué hasta la orilla y la acompañé caminando un rato y comprobando lo feliz que se la veía. Una felicidad que la hacía aparecer mucho más atractiva de lo que la había visto nunca. Esa noche, en la habitación, miraba a Clara en silencio mientras se desvestía. Me gustaba verla allí, lejos del despacho, con el pelo suelto. —A mi padre le incomoda que no te hayas apuntado a ninguna actividad. Sonreí para mis adentros. Tal vez era hora de que su padre se incomodara un poco más. —Respeto tu decisión de jugar el campeonato de golf, déjame a mí libre para hacer lo que me apetezca. —Solo quiero que estés bien. —No te preocupes por mí. Ni tu padre tampoco. .Al día siguiente mientras padre e hija se fueron al golf, yo salí a correr por una enorme playa de arena blanca. Luego tomé una tabla de wind surf y estuve una hora navegando en paralelo a la costa con vientos suaves. Cuando regresaba, vi a mi suegra en la piscina de solo adultos, tumbada en una hamaca, tomando el sol con un bikini muy atrevido, sin la parte de arriba, unas gafas oscuras y una piña colada entre los dedos como si llevara años entrenando para ese momento. Estaba hablando con un monitor de piel mulata que gesticulaba mucho y se reía todavía más. Ella también reía, con los hombros al sol y la piel algo más bronceada que por la mañana. Me acerqué para saludarla. Inmediatamente se puso el top. —Por mí no te cortes. Me alegro de verte tan ...