1. Finalmente decidí irme a confesar con el nuevo Pastor


    Fecha: 22/09/2026, Categorías: Infidelidad Masturbación Sexo con Maduras Autor: Melany, Fuente: SexoSinTabues30

    Soy una chica muy joven, de 18, recién casada, recatada, fiel servidora de la iglesia de mi Congregación, cristiana evangelista. Dentro de poco me voy a convertir en monja para dedicarme por entero al servicio del Señor.
    
    Debo aclarar que mi boda fue un arreglo entre mis padres y Don Aurelio, el viejo hacendado de los más ricos del pueblo, un hombre mayor que no me toca y por eso aun me conservo algo virgen.
    
    Si algo, aunque parezca extraño. Hace unos meses tuve cierto desliz con mi Pastor, el cual me convenció de entregarme a él, como representante sagrado en la Tierra, para demostrarle a dios que en verdad estaba preparada para entrar al servicio del Señor.
    
    No recuerdo bien como fue, pero creo que el buen Pastor me dio algo de tomar que me puso loca de excitación, así que cuando el hombre me lleva a su habitación y me empieza a tocar, yo ya estaba al borde del colapso, agitada, nerviosa, me escurrían los jugos anticipando un enorme placer, así que, sin más, me le entregue.
    
    Les confieso que la situación no paso a mayores, dado que el buen Pastor tenía un pequeño pene de apenas unos cms, por lo que no alcanzo a mancillarme del todo, apenas si me robo un poco de mi virginidad, ya que aun conservo lo demás.
    
    Él quería estar conmigo casi a diario, así que me llevaba a su habitación después de misa para meterme el cuerpo del Señor y para que yo hiciera suficientes méritos para poder convertirme en monja, según el, pero sin embargo no tenía la hombría necesaria ...
    ... para complacer a una mujer tan devota y ardiente como yo.
    
    El caso es que algo supieron mis papas, así que, para ocultar mi deshonra, me casaron con don Aurelio, hombre muy ocupado, siempre fuera por negocios, así que ni luna de miel hubo, ya que solo era un compromiso con mis padres.
    
    Al poco, cambiaron al Pastor, ya que se encontraba algo delicado y el clima del lugar no le favorecía. Así que, en su lugar llego el Padre Agapito, un hombre alto, de buen físico, algo mayor como de 65, pero bien conservado.
    
    Al principio me daba pena confesarme con él, ya que, siendo nuevo, no había tanta confianza, como con mi Pastor anterior. Así que, trataba de mantenerme alejada del confesionario hasta que algo ocurrió que me sentí obligada a decírselo.
    
    Así que ese Domingo, como todos los días, me fui a la iglesia y esperé a que la misa terminara para hablar con él.
    
    Como le dije que era algo bastante delicado, se ofreció a llevarme a su habitación para que le platicara con más confianza mi problema.
    
    ~A ver hija, ven siéntate aquí y cuéntame que te tiene tan preocupada. No te había visto por acá.
    
    Me decía al tiempo que me devoraba con la mirada. A pesar de ir vestida de lo más recatada, bajo mi vestimenta se me dibujaba mi silueta, y se adivinaba que me cargaba un par de piernas y nalgas de infarto, lo que, en la calle, hacían voltear a todos.
    
    Además, se notaba claramente el par de tetas que me cargaba, medianas, redondas y bien paradas, y que con el frio del lugar, los ...
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