1. Finalmente decidí irme a confesar con el nuevo Pastor


    Fecha: 22/09/2026, Categorías: Infidelidad Masturbación Sexo con Maduras Autor: Melany, Fuente: SexoSinTabues30

    ... pezones se me paraban, haciendo ver, en conjunto, mi tremendo cuerpazo.
    
    Yo estaba acostumbrada a las miradas ardientes de todos los hombres, desde más chica, así que eso para mí era de lo más natural.
    
    Me acerque al padre observando su mirada recorrer todo mi cuerpo de arriba a abajo, con cara de incredulidad.
    
    (Pero que bárbara, pensaba el Padre, esta niña sí que esta buenísima, donde se había metido que yo no la había visto, Pero que piernas, que nalgas, que tetas, ufff)
    
    Me acerqué sonriendo y me senté con total confianza junto a él, tal como me lo había pedido y empecé a confesarme acerca de lo que me pasaba.
    
    ~Padre, he pecado, anoche fui al cine y de repente, entre lo semioscuro y la luz de la pantalla, vi a una pareja cerca de mí, que se abrazaban y besaban con gran pasión.
    
    ~Sí? ¿Qué más hija?
    
    ~Pues resulta que la chica le tenía tomada su verga con la mano y se la frotaba. Y el chico se retorcía de placer, así que le empezó a manosear las tetas llegando incluso a chuparle los pezones. Entonces la chica también se retorcía de placer.
    
    ~Pero eso no es grave hija, me decía el Padre con tono conciliador, como para que no me preocupara demasiado por ese asunto, pero se notaba que le empezaba a crecer el bulto debajo de la sotana.
    
    ~No Padre, ese no es el problema, le aclaraba.
    
    ~Entonces que hija? Dime.
    
    ~El pecado que le quiero confesar es lo que yo sentí al momento de estarlos mirando. Estoy muy avergonzada Padre, por favor perdóneme. Suplicaba ...
    ... sollozando.
    
    El buen hombre paso un brazo sobre mis hombros recargándome sobre su pecho, tratando de consolarme.
    
    ~A ver hija, cuéntame, ¿qué fue lo que sentiste?
    
    ~Esto es demasiado vergonzoso para mi Padre, decía sin dejar de sollozar.
    
    ~No te preocupes hija, para eso estoy yo aquí, para escuchar, habla con total confianza, ni yo ni el Señor te vamos a juzgar, todos somos hijos de dios. Continua.
    
    ~Ya agarrando cierta confianza con el Padre Agapito, le empecé a contar mi experiencia.
    
    ~Pues resulta Padre, que al poco de estarlos observando, empecé a sentir cosas extrañas, sentía un tremendo calor, especialmente entre las piernas, más tarde en los senos, era algo realmente inexplicable.
    
    ~Continua hija, me decía, ya con cierta excitación en su voz. Y su bulto estaba ya queriéndose salir de la sotana.
    
    ~Pues tuve pensamientos impuros Padre, me sentí totalmente desconcertada, padre, en un momento dado, me dieron ganas de ser yo la que estuviera con el chico, en lugar de ella y de pronto sentí como se me humedecía todo entre las piernas y hasta se me mojaron las pantaletas.
    
    ~Perdóneme Padre, porque he pecado, continuaba yo sollozando.
    
    ~En verdad necesito que me perdone, yo quiero ser monja y no quiero tener que luchar contra esos pensamientos. Ayúdeme, Padre, se lo ruego.
    
    ~ ¿Así que deseas ser monja, hija? Me preguntaba con cierta malicia.
    
    ~Si Padre, ayúdeme, se lo pido por favor.
    
    ~Está bien, solo que hay cosas que no comprendo, así que sería bueno ...
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