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Espiando a mi vecino musculoso peludo
Fecha: 22/09/2026, Categorías: Fetichismo Gays Voyerismo Autor: Remaster64, Fuente: SexoSinTabues30
... mi pene en su culo peludo. El segundo juguete que tenía era un masturbador masculino, tenía la forma de un culo negro. Era gordo y bien torneado. Como el trasero que tienen algunos fisicoculturistas de ascendencia africana. Los pliegues eran muy realistas con detalles como vello púbico, una leve capa de humedad y la consistencia que debería tener un trasero, esponjoso, duro y musculoso. Al poner su juguete cerca de su pelvis, finalmente podía admirar el pene que tenia mi vecino y vaya que lo deseaba probar. Era largo, mucho más largo que el mío que media 18 centímetros. El pene del vecino era grueso, como un rollo de carne envuelto en una bolsa de grasa bien comprimida. Las venas se abultaban en la piel del pene como si fueran gusanos, la sangre hacía que se movieran e hincharan en pequeños espasmos que le daban a su polla la consistencia de un miembro viril digno de bestias. El glande era de un rojo intenso, su forma de hongo estaba tan bien proporcionada que parecía un tapón grueso.L isto para hundirse y romper hasta en el gujero más abierto. De la punta supuraba una mezcla de semen y liquido presi minal que chorreaba y recorría todo el tronco de su polla como si de un riachuelo se tratara. La consistencia era pegajosa y casi transparente, al llegar al vello púbico se fusionada con el pelo sudado. Su pelvis estaba cubierta hasta los testículos de pelo negro, como una selva sin control que tenía toda la zona cubierta. A pesar de eso, el vello ...
... púbico no podía ocultar la gran bolsa de testículos que se cargaba mi vecino. Cubiertos de negro, pero colgando como un juguete decorativo de navidad, sus dos bolas marrones se encontraban hinchadas. Las venas se marcaban en la piel suelta y pálida de sus pliegues, pero en vez de verse arrugado, le daba un toque venenoso. Como una telaraña que cubría el saco escrotal dándome a entender que en su interior se cargaba el más potente, grueso y oloroso semen que jamás un hombre podría cargar para mí. La boca se me llenaba de saliva al pensar en chupar esa zona y saber que en su interior estaba el semen de mi vecino semental musculoso. Ni siquiera el pelo que lo cubría podría hacerme disuadir de querer mamar con gula la carne y estimular el rabo de mi vecino para recibir su semen. Lo aceptaría encantado y me bañaría con él todos los días si pudiera. Su polla larga y gruesa como un mástil de carne tenía una curvatura hacia arriba lo que la hacia ver como un portentoso miembro viril cuando mi vecino estaba de pie. De costado su pene se alzaba como un rey y de frente me hacia arrodillarme ante un emperador. Mis labios se secaban al admirar esa polla gorda y musculosa, larga y monstruosa ser parte de del cuerpo fibroso de mi vecino. En su conjunto, desde la base hasta sus piernas fornidas, eran la razón de porque estaba dispuesto a tener ese deseo desenfrenado por mi vecino. Él se había vuelto la razón de mi vida, y verlo en todo su esplendor masculino, con ...