1. Espiando a mi vecino musculoso peludo


    Fecha: 22/09/2026, Categorías: Fetichismo Gays Voyerismo Autor: Remaster64, Fuente: SexoSinTabues30

    Era una tarde de verano cuando descubrí mi gusto por los hombres.
    
    Tenía 18 años cuando mi mente empezó a llenarse con imágenes de mi vecino.
    
    No podía culparme por aquello, ese hombre era una maquina sexual pura.
    
    De metro ochenta, ojos pardos, nariz romana, labios gruesos y rojos, barba tupida y bigote, era calvo, de piel clara y musculoso.
    
    Sus brazos eran largos y enormes, bíceps gordos llenos de venas. Cuando los flexionaba podía imaginarme una sandía siendo partida por la mitad por ellos. Sus hombros eran redondeados y finos, con un ligamento muscular que llegaba hasta la base de su grueso cuello.
    
    La línea que separaba sus pectorales era muy marcada y profunda, como un abismo que divida sus dos montículos de carne hinchada y voluminosa.
    
    Sus pechos eran dos masas de musculo rellenos de grasa y cubiertas de una alfombra de pelo marrón. Era tan hipnotizante de observar que solo ver esa zona de su cuerpo hacía que una erección creciera en mi entrepierna.
    
    En las esquinas de sus pectorales, dos pezones rojos relucían como botones. Casi siempre brillaban por la humedad del sudor con la que el hombre iba siempre cubierto producto de los calores de la temporada.
    
    Varias veces relamí mis labios resecos al imaginarme chupando de aquellos botones rojos, lamiendo los pelos de los alrededores y saboreando el sudor que goteaba de ellos.
    
    A veces cerraba los ojos sintiendo por un momento en la punta de la lengua el sabor salado del sudor de aquel monumental ...
    ... macho.
    
    Seguido de su pecho musculoso, estaba una mata de pelo que cubría sus escasos abdominales. Parecía tener una panza cervecera que lejos de hacerlo ver feo, le daba un toque pecaminoso. Como si algo en aquel abdomen me hiciera saber que a ese hombre le gustaba ser tentado por lo mundano del pecado.
    
    En distintas ocasiones podía verlo rascándose el ombligo con desgana cuando salía a cortar el césped de su casa, y cuando no podía aguantar el calor, se mojaba con la regadera que tenía en el jardín, dándome la vista de todo su cuerpo musculoso chorreando agua por todos lados.
    
    Ver la carne de ese hombre brillante por el agua despertaba en mi el deseo de lamer su piel.
    
    En una ocasión, cuando cumplí 20 años, lo encontré estirando sus brazos para desperezarse y mis ojos notaron matas negras de pelo en sus dos axilas. Eran negras y enrolladas, cubrían gran parte de la zona y a diferencia del resto de su cuerpo que tenía una leve capa de sudor que lo hacía ver más reluciente, esa zona era todo lo contrario.
    
    Estaba tan mojada de sudor que los pelos se pegaban a la piel y daban la sensación de ser muy densos en tamaño. Incluso podía notar como al abrir las axilas para estirarse, a veces saltaban chorros de sudor de aquella zona, como si en todo momento estuvieran expulsando ese liquido para ventilar.
    
    No pude soportar espiarlo en su casa después de eso.
    
    Cada día, después del trabajo me tomaba una hora o dos para ver lo que hacía en su hogar antes de irme a mi casa.
    
    Mi ...
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