1. El manoseador por fin me hizo suya


    Fecha: 22/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Karlisgime, Fuente: TodoRelatos

    ... es malo, pero hay etapas en la vida donde uno busca cosas distintas pero no quiere dejar a su pareja. ¿Si logro hacerme entender con todo esto?
    
    Francamente yo no sabía que pensar, por un momento quise irme de ahí y no volverlo a ver, pero algo en mí se movió muy en lo profundo y le dije:
    
    – Yo voy a ser quien te haga feliz en la cama. Enséñame, por favor.
    
    – Vale, neta siento que estoy viviendo un sueño. Va a ser difícil que nos dejen entrar a un hotel porque si te ves muy chavita, pero te propongo algo si no te importa. MI esposa ya se fue a trabajar y no regresa a la casa hasta tarde. ¿Quisieras ir a mi casa?
    
    Eso hizo que me excitara demasiado. En mi primera vez me llevaría a su casa. Donde duerme con su esposa, donde hace su vida y ahí seria donde me quitaría mi virginidad. Le dije que si nos podíamos ir ya.
    
    Tomamos un Uber desde ahí hasta la casa. EL chofer del Uber era un viejo como de 60 años, blanco, pelón, con ojos de libidinoso y noté que ajusto su espejo retrovisor como para ir viéndome las piernas. Me incomodé, pero mi maduro se mantenía tranquilo. Venía haciendo una llamada a su trabajo para avisar que tuvo un contratiempo sin dejar de acariciar mi pierna mientras que con su codo venia rosando una de mis tetas.
    
    Cabe hacer mención que yo sentía que mi pezón iba a explotar, estaba durísimo. Si por mi fuera me hubiera sacado las tetas en el Uber para que el me las chupara ahí mismo. Estaba de nuevo como loca, ya no pensaba con claridad. El deseo ...
    ... empezó a recorrer todo mi cuerpo y empecé a sonrojarme, a respirar un poquito profundo y a sudar. De repente siento como la mano de El sube un poco y descubre mis piernas como para dejar que el chofer de Uber pueda ver más libremente. Yo recuerdo que no traigo calzones y cierro las piernas de manera instintiva y lo volteo a ver con ojos angustiados. Él sonríe y me dice al oído: Fluye mi niña, disfrútalo. Solo déjate llevar.
    
    Yo muerta de nervios, pero con la calentura hasta la cabeza obedezco. Empiezo a abrir mis piernas de a poco. El me empieza a acariciar hacia la entre pierna y veo que el chofer de Uber se pone todo estúpido, casi choca y mi maduro le dijo:
    
    – Compa, concéntrate, si quieres ver que sea en los semáforos.
    
    El chofer se intimido, se disculpó y siguió manejando. Cosa curiosa, nunca más volteo de nuevo, ajusto su espejo de nuevo y no pasó nada. Yo quedé impresionada y al bajar del coche le dije: ¿Que fue todo eso?
    
    – Quería que vieras que muchos hombres son más hocicones que otra cosa. Se dicen muy machos, muy puercos y cuando los confrontas se fruncen luego. Te vas a encontrar muchos de esos y quiero que sepas como defenderte cuando yo no esté.
    
    – Y que hubiera pasado si el del Uber te hace caso y solo en los semáforos hubiera volteado…
    
    – Le hubiera regalado el mejor espectáculo de su vida. Le hubiera dejado ver lo hermosa que es tu vagina, lo terso y suave de tus piernas, pero eso sí, no le hubiera dejado tocarte.
    
    Y justo aquí me surgió una ...
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