1. El manoseador por fin me hizo suya


    Fecha: 22/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Karlisgime, Fuente: TodoRelatos

    ... pregunta que no esperé en realizar:
    
    – Y si yo lo hubiera querido tocar?
    
    – De qué forma?
    
    – No sé, quizá ver como se sacaba su miembro y poderlo tocar.
    
    – De ser así, yo no tendría ningún problema. Seria riquísimo ver como lo tocas.
    
    En ese momento entramos a su casa y justo iba saliendo su vecino. El como si nada le dijo: Buen día vecino, le presento a mi sobrina. El vecino saludo como si nada y se fue. Entramos a su departamento y yo estaba que no lo creía, esto parecía sacado de una película o no sé de dónde. Yo hasta hace unos días era una chica normal y tranquila y ahorita estaba por tener sexo por primera vez en la casa de un perfecto desconocido y me encantaba la idea. ¿Realmente me estaría convirtiendo en una putita?
    
    Me invito a pasar, cerró la puerta. Se sentó en el sillón y me dijo que me acercara. Quedé parada justo frente a él. Me miró de pies a cabeza. Podía sentir su mirada como si fueran caricias de sus manos recorriendo cada centímetro de mi cuerpo, me estremecí de solo ver cómo me estaba mirando. El sentado en su sillón, con las piernas abiertas y yo parada justo enfrente de él, puso ambas manos a la altura de mis rodillas, aproximó su cara hacia mi pubis e inhalo profundamente muy cerquita de mi vagina. Comenzó a subir sus manos muy lentamente, recorriendo mis muslos hasta llegar a mis nalgas. No las tomo afanosamente, sino que fue subiendo muy lentamente, como si quisiera trazar un mapa de mi piel en su memoria. Yo respiraba agitada, me ...
    ... estaba mareando y el solo me dijo:
    
    – tranquila, relájate y déjate llevar. Solo déjate llevar. No pienses en nada
    
    El hecho de no traer calzones, de sentir sus manos recorriéndome y ver cómo me observaba era totalmente hipnotizante.
    
    Buscó el cierre de mi falda y lo bajó lentamente dejándola caer al suelo. Quedé totalmente expuesta. Mi vello púbico era muy evidente y el temblor de mis piernas aún más. El volteó hacia arriba, me miró fijamente y fue acercando su cara muy despacio hacia mi vagina. Pegó su nariz a ella y respiro muy lento, muy suave y sin darme cuenta comenzó a besar muy tiernamente mi pubis, sentía el calor de sus labios como lava volcánica. Me pidió abrir un poquito las piernas, se puso de rodillas y con la puntita de su lengua recorrió la rayita que se escondía tímida entre mis bellos. Yo no pude aguantar más y gemí de tal manera que se me doblaron las piernas. El me tomo de la cintura y me guio hacia el sillón. Me recostó. Me dijo que me pusiera totalmente cómoda, se paró, fue hacia su recamara y regreso casi en seguida. Traía algo en las manos que no logré ver que era hasta que ya estaba muy cerquita de mí. Era una especie de bufanda con la cual me dijo que me vendaría los ojos.
    
    – Confías en mí?
    
    – Totalmente.
    
    – Quiero que nuestra primera vez sea única y que jamás la olvides. Solo deseo que sientas, que ninguno de tus sentidos te distraigan, solo tu piel será testigo de este momento.
    
    Me vendó los ojos. Fue algo tan extraño, pero tan excitante, ...
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