1. Los tímidos son pecadores entre las sábanas


    Fecha: 22/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: RedViper, Fuente: CuentoRelatos

    ... los dos habla, nuestras miradas dicen todo por nosotros y nuestros cuerpos cumplen. Ryan agarra su cinturón y me ata las manos por detrás de la espalda, y jala mi pelo hasta que mi boca toca su polla. Empiezo a lamer la punta hasta que salen unas gotas de leche y termino metiéndolo todo hasta el fondo de mi garganta. Estoy tan necesitada que se corra que no puedo evitar morderlo mientras lo lamo de arriba a abajo. Ryan gime y gruñe de tanto placer que aprieta más mi pelo. Enrollo mi lengua cubriendo por completo su erección, que crece cada vez más con cada metida y sacada, hasta que su semen pinta toda mi cara de un delicioso blanco.
    
    Limpiando cada gota, lo veo con ojos inocentes mientras froto mis piernas, aún de rodillas, suplicándole en silencio que me coja y me rompa en dos. Me desata las manos y me carga hasta la cama, cierro su cuello con mis brazos, y muerdo su piel sudada y expuesta. Me arroja a las sábanas y me pone en cuatro en segundos. Me arranca la tanga con los dientes, mordiendo ligeramente mi clítoris en el camino. Gimo por lo bien que se siente y pego mis nalgas lo más que puedo a su bulto, empezando a crecer de nuevo. Abre mi culo y empieza a lamer, de arriba a abajo, hasta que mete la lengua hasta tocar el fondo de mi centro. Aprieto con fuerza las sábanas, tratando de no correrme en el momento; quiero disfrutarlo un poco más. Con una sola estocada, mete su polla ...
    ... y me embiste como un animal, liberando por fin a la bestia.
    
    Duele tanto que mi cabeza da vueltas, y no sé cómo logro encontrar mi voz para rogarle entre llanto y gemidos que me coja más duro. Su ritmo aumenta y me siento encima suyo, aun rompiéndome por detrás. Toma su cinturón de nuevo y me amarra el cuello con él. Haciéndole un collar a su perra favorita. Abro más las piernas para sentir su polla por completo, y él sigue tirando, ahorcándome. Baja su boca y muerde mis pechos, llenándolos de sangre y dejándolos morados. Mete ambos y con su mano libre introduce tres dedos en mi sexo, mientras mi culo sigue rogándole por más: más duro, más fuerte. Más todo.
    
    Estoy a punto de llegar al orgasmo cuando me tira a la cama, quedando boca abajo, y él hace una seña para que me siente sobre su cara. Lo hago. Mi boca encima de su polla, sus venas pidiéndome que lo mamara otra vez mientras devora mi sexo. Sigo teniendo su cinturón como collar, pero de alguna forma, logra amarrarme las manos también, y seguimos comiéndonos entre los dos.
    
    A medianoche, despierto con mi cuerpo lleno del semen de Ryan, sudada, con moretones, unos arañazos frescos y mi coño aun chorreando. Atada de brazos y piernas a la cama, con mi tanga como mordaza. Y al lado mío, una faja de dinero; el telón final del espectáculo privado de su zorra.
    
    Nunca más lo volví a ver por aquí. Pero siento muchos celos de su novia. 
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