1. Los días por vivir 1


    Fecha: 26/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: lolabarnon, Fuente: TodoRelatos

    Había resuelto alejarme de mi compañero de despacho tan pronto como pudiera. Y para eso, el primer paso sería irme a Madrid. Tras que se fuera Nacho, el salón se me hacía un espacio turbio y poco acogedor. Las últimas imágenes del sexo mantenido con él se me amontonaban en la cabeza. Con mi complicidad, poca cabeza, falta de criterio y cobardía, quizás había sido yo tan culpable como él. Me eché a llorar despacio, con lágrimas lentas. Me levanté y con el dorso de mis manos aparté el llanto con furia. Era hora de arreglar toda mi vida y se me presentaba una oportunidad.
    
    Rememoré los primeros encuentros con Nacho, las noches esas en que nos quedábamos hasta tarde y de cómo, poco a poco, se fue ganando una especie de confianza conmigo, además de llevarme a la cama. O yo dejarme llevar. Recordé a Fernando, que también me avisó sobre él. Me vino a la memoria aquella conversación que fue la definitiva entre él y yo.
    
    —No te fíes de él —me decía el por entonces mi novio.
    
    Me quedé escuchando, cruzando los brazos en mi pecho, esperando su respuesta.
    
    —¿Por qué?
    
    —No quiero saber qué ha pasado ente vosotros, pero es un cretino, Elena.
    
    —No ha pasado nada —le mentí—. ¿Has hablado con él? —Mi pregunta venía porque la expresión de Fernando era clara y evidente.
    
    —Sí… por desgracia. Me insultó, me llamó imbécil, cornudo… bueno, ya lo puedes imaginar.
    
    —¿Qué te dijo…? —no terminé la pregunta y seguramente me quedé lívida pensando en las noches que habíamos pasado follando, ...
    ... Nacho y yo.
    
    Fernando se limitó a esbozar una ligera sonrisa en la comisura de los labios, pero no dijo nada durante unos segundos que a mí me parecieron eternos y una especie de confesión por mi parte.
    
    —Me dijo que me ibas a dejar. Y que yo no te merecía. Eso me dolió mucho… —se detuvo un momento mirándome por si encontraba un atisbo de comprensión en mí. Creo que mi gesto no le dijo nada en ese sentido, porque me encontraba bloqueada—. Y entonces, me dijo que… que… si quisiera, follaría contigo las veces que le viniera en gana. Y que, además… tú… lo deseabas.
    
    —Joder, Fernando, eso no es…
    
    —¿Es verdad? —me cortó, mirándome con lástima.
    
    Tragué saliva. Ya me era imposible mentirle o fingir que aquello me escandalizaba. No sabía exactamente de lo que habían hablado y temía estropearlo aún más.
    
    —Elena… Según tú, nuestro sexo se ha convertido en repetitivo, rutinario… —continuó Fernando—. Me has dicho bastantes veces que tú necesitas más cosas. Salir, conocer gente… —sonrío con tristeza—. Y… y ya no sé si soy lo que buscas o quieres. No sé si es así, pero tú lo crees. Solo quiero que cuando nos casamos… si lo hacemos, todo cambie.
    
    —No digas gilipolleces —intenté ponerme digna.
    
    —Elena… no creo que debamos seguir engañándonos con esto. Me has hecho creer, o eso pienso, que estás en un momento en que dudas de nuestra relación y que de vez en cuando necesitas… salir, olvidarte de mí, de nuestra vida en común, los planes de futuro… Quizás también buscas ese sexo ...
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