1. Los días por vivir 1


    Fecha: 26/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: lolabarnon, Fuente: TodoRelatos

    ... que ya no tienes conmigo. Algo más fogoso, más pasional. Y Nacho te atrae… lo aseguraría.
    
    —Fernando, vamos a ver… —agité mi cabeza hastiada de todo—. Nacho es un imbécil. Lo sabes. —Quise aclarar ese punto, porque según sonaban sus palabras, me quemaban a pesar de saberlas ciertas, o en buena medida verdaderas—. Es verdad que… de vez en cuando me gusta salir y eso…
    
    —Creo que ya es algo más. Y ahí entra Nacho.
    
    —A ver… —intenté salir por la tangente.
    
    —Estoy seguro de que os habéis acostado… —murmuró—. Completamente seguro.
    
    —Pero ¿qué te ha dicho ese imbécil, Fernando?
    
    Suspiró profundamente y miró al techo.
    
    —Es tu cara, tus dudas al hablar de él. Lo sé…
    
    Fernando me miró y asintió. Lo hizo de manera segura y convincente. Intuí detalles que él no los juzgaba de la misma forma que yo. Pero tampoco quise detenerme en aquello.
    
    —Al menos no me mientas. Me merezco que me digas la verdad.
    
    —Joder, Fernando —me tapé la cara avergonzada. Era una estupidez seguir fingiendo.
    
    —No me importa… O bueno, sí, pero… —respiró con profundidad—. Sabía que terminaría sucediendo. Volvamos a Nacho… ¿en qué quedó todo?
    
    —Fernando… —resoplé—, yo… no sé… sucedió —terminé admitiendo llorosa y entristecida.
    
    Él tardó en contestarme. Asumiendo que ese tono mío era una prueba fehaciente de que la brecha entre él y yo era ya casi insalvable. Incluso sospeché que mi inflexión encerraba una especie de reproche mutuo, a ambos, a los tres, a él, a Nacho y a mí. Quizá, Fernando ...
    ... era el blanco más fácil, y yo intentaba convencerme, cínicamente, que podría haber impedido que hubiera terminado acostándome con Nacho. Un segundo después, Fernando, ya mirando al suelo, continuó hablando.
    
    —Él me dijo que yo sobraba en esta… en esta relación. Lo dijo así. Que no te merecía… y que bueno… que, si quisiera, te follaría siempre que le apeteciera. Tal cual, casi literal. Con toda la crudeza de las palabras y esa expresión de chulo que tiene. —Yo conocía perfectamente esa descripción que estaba haciendo Fernando. Tragó saliva—. Yo… yo… no quiero que lo vuelvas a ver. A Nacho. Nos quiere separar, Elena… Quiere… quiere, no sé… mandar sobre ti. Sabe que te atrae…
    
    Me quedé mirando a Fernando por si no había terminado. Le creí.
    
    —No puedo dejar de ver a Nacho. Trabajamos juntos.
    
    —Cambia de trabajo.
    
    —No es tan sencillo. Por ahora… no puedo dejar de verlo en el despacho.
    
    —Sabes a lo que me refiero, Elena. —Su mirada era de tristeza y derrota.
    
    Miré al techo pensando las palabras, pero no encontré nada que las hiciera más suaves o disimuladas. Y tampoco quise negar lo de Nacho. Me atraía de una forma extraña, compleja. Como si esa atención morbosa que me dispensaba me excitara y me hiciera dar pasos en dirección a un infierno particular que cada vez se ensanchaba más.
    
    Nacho era un elemento muy difícil de definir en mi ecuación. Alguien sexualmente excitante, de extraordinaria polla y muy buen sexo. Pero también me percataba que con un punto oscuro, ...