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La sumisión de Claudia, Cap. 1
Fecha: 27/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos
CAPÍTULO UNO "Así que... ¿vais a estar bien aquí el resto del día?” Preguntó Claudia. Volvió a echar un vistazo a la oficina, como si tratara de escoger la pared o la parte del techo que se caería tan pronto hubiera abandonado la plaza de aparcamiento. Se apartó un mechón de su pelo lacio y cobrizo. Se estaba haciendo demasiado largo. Ahora ya le rozaba los hombros. Tendría que programar una visita a la peluquería pronto. ”Vamos a estar bien, jefa, ¡muy bien!” le aseguró Jerry. “Y si pasara algo, tenemos su número de teléfono.” ”¿Amanda?” Claudia se volvió hacia la pequeña y tímida eventual. Amanda era inteligente y una buena trabajadora, pero no era Marabel. Se habría sentido mucho más a gusto si Marabel todavía estuviera aquí. ”Estoy bien también, señorita Cole,” replicó Amanda. "Sé qué es lo que hay que hacer.” ”Bueno, entonces...” Claudia echó otro vistazo a la oficina. Jerry se rio una vez. “Jefa... váyase y disfrute de sus vacaciones, si es de lo que se trata. Ha estado aquí todas las mañanas de esta semana hasta el momento, y no hemos tenido que llamar a su casa ni una vez todavía. Las cosas van lentas, ahora. Vamos a estar bien, ¡se lo juro!” ”Está bien, Jer.” Claudia tuvo que reírse de sí misma. Probablemente estaba poniendo nerviosa a la pobre Amanda, y no vivía tan lejos, en caso de que la tuvieran que llamar a ella... oh, ¡al infierno con esto! Este negocio podría ser su hijo, después de todo, pero estaba actuando como una madre ...
... sobreprotectora. Se dirigió hacia la puerta, la abrió, y se detuvo para mirar hacia atrás por última vez. "Probablemente estaré mañana por la mañana también.” Tuvo que sonreír ante la mirada de cómica exasperación de Jerry. Era un día soleado hoy, y el volante del coche estaba casi demasiado caliente al tacto. Tendría que quitar aquel parasol del parabrisas de la camioneta y empezar a usarlo de nuevo. Con lo incómodas que sentía las manos al volante, todavía sentía aún más incómodo su redondeado culito. Aquellos horrendos azotes que Sam le había dado en el motel cuando estaba luchando con él todavía le dolían... y lo mismo ocurría con la otra cosa que había hecho aquella noche. Se estremeció ante el recuerdo. Había sido una experiencia maravillosamente intensa, pero no estaba del todo segura de que le gustara el sexo anal como actividad regular. Dolía, tanto durante como después. Aun así, había sido la experiencia sexual más intensa que había tenido nunca... lo máximo en sumisión. Tal vez el dolor y el malestar fueran una parte integral de eso. Arrancó el coche y lo dejó quieto el tiempo suficiente para que el aire acondicionado arrancara, y luego lo puso en marcha y se alejó. Las carreteras estaban empezando a atascarse con el tráfico de la hora del almuerzo, y le llevó un poco más de tiempo de lo habitual volver a su apartamento. Cuando aparcó en su plaza, vio que el coche de alquiler de Sam no estaba allí. ¿A dónde podría haber ido? Bueno, no le habría resultado muy interesante ...