1. La sumisión de Claudia, Cap. 1


    Fecha: 27/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos

    ... limitarse a esperarla en su apartamento durante la mitad del día. ¿Tal vez habría dejado una nota dentro?
    
    La zona de aparcamiento estaba en el lado sombreado del edificio, por lo que no se preocupó del parasol. Mientras abría la puerta, decidió darse un largo baño caliente antes de que Sam volviera. Si aguantaba en el baño el tiempo suficiente, tal vez apareciera a tiempo de restregarle la espalda. Sonrió ante la idea. El querría restregarle algo más que la espalda.
    
    Dentro estaba oscuro y fresco. Sam seguía dejando el aire acondicionado un poco demasiado bajo, y la sensación del aire frío la devolvió a aquel bungaló años atrás.¿Era por eso por lo que lo hizo? Cerró la puerta, echó la llave tras ella, y se fue al dormitorio. No había dado más que algunos pasos en él cuando oyó la voz de un hombre detrás de ella: “¡No te des la vuelta y no te muevas!”
    
    Era la voz de Sam. La conocía muy bien ahora, no importaba lo mucho que tratara de disimularla, y sintió una emoción salvaje. Se había quedado allí, después de todo, ¡y este era el comienzo de algún juego que se habría inventado! Obedientemente, se quedó inmóvil. “¿Qué quiere usted?” preguntó, tratando de poner temblor en la voz.
    
    ”Y cállate, también." Gruñó Sam detrás de ella. Un momento después, tuvo una breve visión de un paño negro justo antes de que se lo pasara por los ojos y se lo anudara firmemente detrás de la cabeza como venda para los ojos. No podía evitar el temblar de excitación. Fuera de aquel apartamento, ...
    ... era Claudia Cole, o la señorita Cole, o la Sra. Cole, o incluso “Jefa”, una mujer de negocios respetada y competente. En el interior, con Sam, podría ser sólo "Red"; la Red lujuriosa, caliente, pervertida, sumisa.
    
    “Abre la boca,” ordenó Sam. Obedeció, y sintió que le embutía un trapo arrugado entre los labios entreabiertos. Lo aseguró en su sitio con lo que parecía una tira más de tela. Luego empezó a desvestirla, con rudeza. La fina blusa de verano y el endeble sostén fueron los primeros en irse, desabotonada, desabrochado, y arrancados violentamente de su cuerpo. Luego le colocó las manos detrás, sujetándole las muñecas unidas firmemente con mano fuerte. Esperaba que no utilizara cuerdas con ella... tendría que ir a la oficina mañana por la mañana, y el clima se estaba poniendo demasiado caliente para las mangas largas que necesitaría para ocultar las marcas. Notó que le enrollaba algo alrededor de las muñecas cruzadas que parecía de nuevo más tela, y se relajó un poquito. Notó que apretaba las ligaduras de las muñecas y las anudaba perfectamente, gimió débilmente a través de la mordaza. Él la rodeó para tomarle los pechos en las manos duras y fuertes. Sentía en el cuello su aliento cálido y húmedo y se recostó contra él, disfrutando de todas las sensaciones, sintiéndose impotente y vulnerable, y perfectamente segura, al mismo tiempo.
    
    ”He estado pensando en esto desde que me levanté esta mañana, Red," le murmuró al oído. Le pellizcó los pezones suavemente, haciéndola ...
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