1. Pueblito mágico – Parte 3


    Fecha: 27/09/2026, Categorías: Masturbación Transexuales Voyerismo Autor: danielasolatrans, Fuente: SexoSinTabues30

    ... me mojó el culito al instante. Me puse de rodillas y se la mamé, saboreando su sabor salado, mi lengua lamiendo cada vena mientras gemía como putita. Tras cinco minutos chupando, me dijo: “Gírate, perra”. Me puso en cuatro, y mientras me clavaba su verga, gruñó: “Ayer te escuché mientras Rubén te culiaba, puta zorra. Quería hacerte esto”. Me la metió entera, haciéndome gritar de placer. “Eso, putita, pídeme más”, dijo, embistiéndome duro. Grité y gemí, pidiendo más verga, mientras él ordenaba: “Grita para que todos te escuchen y se arrechen”. No duró ni cinco minutos; se corrió con un rugido, llenándome el culo de leche caliente que se desbordaba por mis muslos. “Tres meses sin culiar, no me gusta hacerme la paja”, confesó, dándome las últimas embestidas mientras mi culito chorreaba. Salí de su cuarto, la leche resbalándome por las piernas, y en la sala de la casa estaban los demás machos, semidesnudos, solo en bóxers, sus vergas duras marcándose. Don Rubén lideraba la reunión, sonriendo: “Hola, putita, aquí estamos listos para hacerte una zorrita completa y dejarte llena de leche hasta cansarnos”. Eran diez vergas, de todos los sabores, colores y tamaños: algunas peludas, otras depiladas, grandes y pequeñas, un paraíso para mi culito. Me ordenaron subir a una mesa y bailar. Me subí, en hilo, con la leche del primero goteando, y bailé como completa zorra, contoneándome, agachándome en cuatro para que vieran mi plug bien metido en mi ano. Tras diez minutos bailando, me ...
    ... ordenaron ponerme en cuatro en una mesa pequeña, justo a la altura de sus vergas. Uno por uno, fueron metiéndomelas, desde la más pequeña, de unos 15 cm, hasta una descomunal de 23 cm que me hizo la perrita más feliz. Empezaron por mi boca y mi culo, turnándose, sus manos sobándome las nalgas y cacheteándolas. Yo gritaba de felicidad, mi pene pequeño goteando en el hilo, mientras me follaban sin piedad. El primero, que luego supe se llamaba Ángel, se unió a la orgía, y los once machos me destrozaron, dejándome rota y llena de leche. Algunos se corrieron en mi culo, otros en mi boca, y la leche me chorreaba por todos lados, mi cuerpo temblando de tanto placer. Cuando todo acabó, ya era de noche. Seguíamos desnudos, tomando cervezas, y cada que a alguno le daban ganas, me ponían a chupar verga o me la metían duro por el culo mientras los demás se divertían con el show de esta putita. Me fui a mi cama agotada, mi culito roto, mi piel pegajosa de semen. Desde el día siguiente, me cogían a toda hora. No me dejaban salir; ellos se encargaban de todo —comida, ropa— y yo solo ponía el culito para ser penetrada, feliz de ser su zorrita. Pero mis vacaciones llegaban a su fin. El último día, les dije que quería salir a caminar sola por el pueblo. En el fondo, quería probar más verguitas: me faltaban el tendero, el ayudante de la iglesia, y el chico del bar. Eso será para el próximo relato, el último de estas vacaciones mágicas.
    
    Papis me barajon mi cuenta de telegram
    
    Les dejo mi ...