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Él quiso recibir entrenamiento privado, y lo complací.
Fecha: 28/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Gays Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30
... comenzó a realizar esa repetición, comenzó a sentir que, pegado a sus nalgas, había algo caliente y duro, justo cuando me iba a decir algo. Sin más, ni más me separé del, indicándole que era lo que estaba haciendo mal, por vergüenza, o por tener la idea de que yo le había pegado, mi verga a sus nalgas, se quedó callado, pero a los pocos minutos, se lo volví hacer. Apenas me coloqué tras del, y nuevamente lo tomé por las caderas, casi de inmediato comencé a pegar mi verga, a sus nalgas, las que apenas estaban cubiertas por sus pequeños interiores. Pero a medida que él seguía realizando ese ejercicio, con sus piernas separadas, continuó sintiendo mi verga entre sus sudadas nalgas. Quizás pensó decirme algo al respecto, cuando una de mis manos se deslizó de su cadera, a su miembro, que justo en ese instante, aunque pequeño, también lo tenía erecto. Él no sabía que, hacer, si detenerse, o continuar con el ejercicio, hasta que de momento también comenzó a sentir como mis labios, mi lengua, y mis dientes, comenzaron a jugar con sus orejas, y nuca. Lo siguiente que sucedió fue que en un abrir y cerrar de ojos, lo he despojado de sus interiores, y casi de inmediato coloqué mi erecto miembro por completo entre sus nalgas. Al tiempo que con la mano que le tenía agarrado su pequeño miembro, lo comencé apretar, y a decirle. “Relájate, que los dos lo vamos a disfrutar” Él no sabía que hacer, cuando comenzó a sentir que mi verga comenzó a penetrarlo por el culo. Pego un fuerte chillido, ...
... por el dolor, pero al mismo tiempo lo apreté con más fuerza contra mi cuerpo, y sintió como toda mi verga, lo penetró por completo, él se quedó como paralizado, pero a los pocos segundos, continué, diciéndole. “Ya se te va a pasar, pero ahora comienza a mover tus nalgas, putita.” En su vida le había sucedido algo semejante, pero a medida que mi verga comenzó a seguir entrando, y saliendo de su culo, él como que instintivamente, comenzó a mover sus caderas. Lo cierto es que ni idea tenía, como de momento se encontraba tirado sobre una de las colchonetas de ejercicio, moviendo sus sabrosas nalgas, al tiempo que una, y otra vez yo continuaba penetrándolo. Lo apretaban contra mi cuerpo, podía sentir mi respiración sobre su nuca, y sus orejas, las que divinamente le mordisqueaba, a medida que no paraba de seguir enterrándole toda mi verga. Cosa que le sacaba, involuntariamente profundos gemidos de placer, por su parte él seguía moviendo sus caderas, y restregándolas con fuerza contra mi cuerpo, voluntariamente quería sentir toda mi verga más, y más dentro de él. Hasta que en una de esas lo apreté con tanta fuerza, que temí que lo fuera a partir en dos, por un rato ambos permanecimos tirados sobre la colchoneta, hasta que sintió que saqué mi verga de su culo. Dándole una ardiente nalgada le dije. “Linda anda a lavarte ese culito, que aún no hemos terminado.” Como pudo se puso de pie, y sin atreverse a decir nada, me obedeció, se fue al baño, ya se estaba enjabonando cuando entré a la ...