1. De ama de casa a hembra de mi perro. (Parte 2)


    Fecha: 30/09/2026, Categorías: Zoofilia Autor: Sofia50, Fuente: SexoSinTabues30

    ... temprano”
    
    “No sé, quería estar contigo, ¿raro no?”
    
    “Realmente” Conteste,
    
    Se echó sobre el sillón apoyando su cabeza sobre mi falda, quitándose los zapatos, acaricie su cabellera tiernamente, cuando el perro subía al sillón, haciéndole festejos, mientras el pie desnudo de Clara, lo peleaba contra su rostro, hasta que terminó, metiendo su hocico bajo su corta pollera, supuestamente lamiendo sus piernas. Cuando mi hija, dice:
    
    “Maxxxxx, que me haces?”. Pero no intenta sacarlo, mientras el animal, busca con su hocico el sexo de mi hija, levantando su falda hasta llegar a verse sus bragas. Me quedé paralizada, y a su vez mi cuerpo se excitó, mientras Clara se apoyaba sobre mi cuerpo, separando sus piernas, notando su convulsión, hasta que después de un rato, susurrándole le digo:
    
    “Si quieres, sácatelas” Sorprendida y con una sonrisa en los labios, sin pérdida de tiempo, lo hace, dándome un suave beso en mis labios, cuando el animal, comienza a intensificar sus lamidos, ante los gemidos de mi hija, ante ese acusante sexo oral.
    
    La comencé a besar, levemente, mientras su cuerpo se arqueaba ante el ímpetu de la lengua de Max, mientras sus manos estrujaban sus pechos. Era una escena turbadora, llena de erotismo, donde cada tanto intentaba besarme. No sé si estaba bien o mal, lo ...
    ... que comencé a hacer a continuación, pero empecé a desabrochar su blusa, abriéndola, para levantar su sostén aflorando sus ricas tetas, que no pude contenerme, en besarlas para luego comenzar a succionar sus tentadores pezones.
    
    Mientras el cuerpo de mi hija, se convulsionaba cada vez con mayor intensidad, no sé si mi actuación era la correcta, pero me era imposible, no participar en ese acontecimiento sexual. Terminando quitando su blusa, y sostén, hasta que fui desplazando su pollera, donde el perro no cesaba de lamer el coño de mi adorable hija.
    
    Su delicioso cuerpo desnudo, no dejaba de convulsionarse, ofreciéndome un espectáculo lleno de erotismo y pasión, donde nuestros besos se iban intensificando, ante esa estimulación perruna, y mías, no tardó demasiado en venirse, ante gemidos y gritos de placer. Mientras abrazaba su cuerpo desnudo que se acurrucaba contra el mío, a la vez que Max, no disimulaba sus intenciones de penetrarla, lo contuve, al notar su punta roja que comenzaba a asomar.
    
    No dejaba de abrazarla, sintiendo unos leves temblores, con su respiración entrecortada, permitiendo que se fuese recuperando de ese torbellino sexual, a la vez su rostro, sonriente, denotaba un estado de felicidad.
    
    Me pidió si podríamos dormir juntas, le dije que sí, que me encantaría. 
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