1. El placer de ser seducida y que te conviertan en una princesa


    Fecha: 01/10/2026, Categorías: Transexuales Autor: GenovevaSexy, Fuente: CuentoRelatos

    Era claro que no era la primera a quien él seducía. Soltero, pasaba de los 50, cuerpo bien cuidado: abdomen plano, brazos y pecho fuertes, siempre con pantalones vaqueros que apretaban su cintura y dejaban ver, como un apetitoso cilindro el tamaño de su miembro y la redondez de sus nalgas. Sociable, sonriente, el alma de la fiesta. El mayor de edad en la clase de la universidad y las compañeras lo admiraban con deseo por su personalidad, solvencia económica e independencia.
    
    Nos reunimos un viernes en su casa para cenar informalmente por haber terminado el primer año de la carrera. Yo era un poco tímido, delgado, de ojos claros, cabello castaño y complexión más bien débil. A mis 21 años dependía del transporte público para llegar a su casa y regresar a la mía. Pero al ser ya noche, él se ofreció para llevarme una vez terminara la reunión. Al irse el último compañero, solo quedamos él, que se llamaba Esteban y yo. Lo ayudé a levantar los platos, arreglar la mesa y los sillones. Mientras yo lo hacía, él se recostó en una pared y se me quedó viendo, tomando su copa de vino.
    
    -Listo para irnos -le dije.
    
    -Espera, platiquemos un poco, no conozco mucho de ti, a pesar de que llevamos un año en la universidad -me dijo sentándose en el sofá e invitándome con unos golpes en el cojín a sentarme a su lado.
    
    Me pareció extraño, pero accedí sin sospechar nada y me senté a su par, nuestras rodillas se topaban.
    
    -Tienes novia -me preguntó.
    
    -Ahora, no, pero he tenido varias. ...
    ... Hemos durado poco tiempo -comenté.
    
    Se rio con una sonora carcajada y luego puso su mano en mi rodilla.
    
    -Sin duda eres un casanova, seductor y te has acostado con muchas.
    
    Me reí nervioso. -La verdad, con un poco de pena y debido a que me causas mucha confianza, debo confesarte que aún no he estado en la intimidad con nadie -le expliqué un tanto incómodo por reconocer mi inexperiencia.
    
    Me miró fijamente a los ojos y subió su mano de la rodilla al muslo y no opuse resistencia. -Virgencito -exclamó sonriente.
    
    Mi pulso se aceleró al igual que mi respiración, me puse nervioso.
    
    -Cuando te vi arreglando mi casa, recogiendo los platos, ordenando la mesa y los sillones, no pude dejar de verte como una princesa, una Blanca Nieves que vino a ser mía esta noche -subió rápidamente su mano hasta mi micropene, el cual no es más grande que la uña de mi dedo pulgar y lo apretó.
    
    Jadeé. Lo miré a los ojos fijamente con la boca abierta y respirando agitadamente por ella. Intenté quitarle la mano de mi miembro, pero apretó más.
    
    -Tienes una miseria de verga, te he visto desde inicio de año y te llevo muchas ganas de hacerte mía. Nunca complacerás a una verdadera mujer con ese pedacito de carne. Pero si te conviertes en una princesa en secreto, mi princesa a escondidas y sin que nadie más lo sepa, podrás disfrutar por atrás de todo el placer que quieras como nunca lo has hecho. ¿Qué dices?
    
    Apretó más su mano. Yo estaba sorprendido y confundido, respiraba muy agitadamente por ...
«123»