1. El placer de ser seducida y que te conviertan en una princesa


    Fecha: 01/10/2026, Categorías: Transexuales Autor: GenovevaSexy, Fuente: CuentoRelatos

    ... la boca, lo miraba a los ojos y no sabía que decir, traté de balbucear algo y me puso el dedo índice de su otra mano en mis labios en señal de silencio, luego bajó a mi labio inferior y metió su dedo en mi boca, humedeciendo su dedo en mi lengua. Cerré los ojos y comencé a chupar su dedo, succionándolo y arremolinando la lengua a su alrededor.
    
    Volteé mi cara y le dije asustado -¡No!
    
    Me paré y rápidamente tomé mi chaqueta y me dirigí a la puerta. Me alcanzó. Con sus brazos fuertes me tomó de frente por los hombros, me empujó y pegó a la pared. Luego, me abrazó con su brazo derecho por la cintura, pegando su pelvis a la mía y con la mano izquierda me tomó de un la nuca, me jaló hacia él y me besó.
    
    Fue mi primer beso a otro hombre. En un principio opuse resistencia, pero luego me di cuenta de que era inútil, que de forma inesperada las fantasías que desde mis quince años tenía; aquellas que empezaron vistiéndome a escondidas con la ropa de mi madre y de mi hermana, calzándome bellas sandalias de mujer, modelando como una nena ante el espejo y masturbándome mientras me acariciaba el agujero del culo y soñando ser penetrada; podrían convertirse en realidad.
    
    Me abandoné, me relajé, tiré la chaqueta al suelo, rodeé su cuello con mis brazos y apasionadamente respondí a su beso. Con una mano le sobé frenéticamente el cabello en su cabeza y con la otra su espalda. Subí la pierna izquierda, acariciando sus piernas con su pantorrilla.
    
    La locura se apoderó de mí en todo ...
    ... sentido, en mi cuerpo, en mi mente y en mi deseo.
    
    -Esteban -dije separando mi beso del suyo, respirando agitadamente y feminizando mi voz -¡Sí!; quiero ser tuya -y continué besándolo intermitentemente cada vez que le decía una palabra- quiero convertirme en tu princesa, en tu esclava, en tu nena. Enséñame a ser mujer. Quiero ponerme vestidos, usar lindas sandalias, lencería de encaje, modelar para ti coquetamente, pero a escondidas, solo para ti, ¿Si? Que nadie nunca lo sepa -Metí acaloradamente mi lengua en su boca masajeando la suya.
    
    -¿Y qué más? –me preguntó separándome de su beso, viéndome dulce y firmemente a los ojos. Él lo sabía y yo también. Pero Esteban quería que mi entrega fuera total y voluntaria. Mi cuerpo temblaba, pero a la vez ardía de placer. Me mordí los labios y la mirada en mis ojos se tornó seductora, como la de una leona en celo que invita a su macho a poseerla, apeteciéndolo con todo mi ser como nunca había deseado a nadie.
    
    Finalmente, mi locura habló por mi: -Quiero que me desvirgues. Que no quede milímetro de mi piel sin haber sentido lo caliente de tu verga y de tus testículos. Quiero sentirte dentro de mí, gemir y llorar como una princesa mientras me penetras el culo. Hazme olvidar que soy un hombre, porque lo que quiero es complacerte como mujer, como hembra, gritar y relinchar mientras metes y sacas tu miembro de mi agujero virgen que está empapado de solo imaginarte regocijándote mientras me abandono a lo que me órdenes. Soy tu princesa ...