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Se hace la recatada II
Fecha: 03/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Un asunto cultural, la celebración de un concurso de pintura, fue la razón por la que Mar se presentó, una tarde de junio, en casa de la madre de Luis. Conociendo la afición que la señora tenía por la pintura, Mar deseaba invitarla a formar parte del jurado que se estaba conformando para aquel concurso. Debían de ser alrededor de las 5 y media de la tarde. Tarde calurosa, por lo que, Mar, para ir a su casa,se vistió un vestido de tirantes, corto, propio del momento de calor que aquellos días dominaba el ambiente. Llegó a su casa, llamó a la puerta, y salió Luis para abrirle, ella, como siempre, dado su carácter alegre y cariñoso, le dio un par de besos a Luis, momento en el que éste comenzó a dar señales de sus intenciones nada más verla, ya que, en el segundo de los besos, en la mejilla, él aproximó sus labios a la comisura de su boca. Hecho que, en un primer instante, la puso algo nerviosa, y acertó a balbucear que buscaba a su madre. Luis, antes de informarla sobre su madre, la hizo pasar con el argumento del excesivo calor que en la calle hacía en ese instante. No contento con ello, la invitó a sentarse, acompañando su invitación con uno de esos piropos que solía lanzarle, incluso cuando quien escribe, su marido, estaba presente. –Cada día estás más guapa, Mar, …comentó Luis, mirando su rostro, mirando a sus verdes ojos, y el generoso escote que Mar lucía esa tarde. –Muchas gracias, Luis, tú que me miras con buenos ojos, …fueron las palabras de Mar. –Mira, ...
... venía para ver a tu madre, quería invitarla a formar parte del jurado del concurso de pintura que, bien sabes, estamos organizando, …siguió Mar con sus explicaciones. –No está, ha salido, me comentó que en unas dos horas estaría de vuelta. Si quieres, puedes esperarla aquí, mientras te preparo un té y charlamos un rato, …le dijo Luis. –No, déjalo, he de hacer algunas gestiones más, en dos horas volveré a ver si la pillo en casa. Cuando Mar se levantaba para despedirse, Luis también lo hizo y acompasó los pasos de Mar hasta la puerta. En ese breve trayecto, ella sintió como la tomaba de la cintura, y no quiso darle importancia, dado que una amistad de tantos años podría, en ocasiones, contener este tipo de gestos absolutamente inofensivos producto de su caballerosidad. Sin embargo, cuando intentaba agarrar el pomo de la puerta para abrirla, ese, en apariencia, inocente gesto, adquirió tintes mucho más invasivos; Luis, desde atrás, la atrajo hacia sí, abrazando su cintura y diciéndole al oído que, y es textual como Mar me lo contase, quería follársela. Ella, por momentos, se paralizó, tensó su cuerpo, y comenzó a sentir como Luis recorría con sus manos la parte de su cuerpo cubierta por su vestido. Le fue fácil hacerlo, la falda del vestido, vaporoso y ligero, dejaban margen suficiente para que ese recorrido fuera ejecutado de un modo grácil y en exceso excitante; al mismo tiempo, besaba y mordisqueaba su oreja. Para ese momento, Mar estaba absolutamente obnubilada, ...