1. Se hace la recatada II


    Fecha: 03/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... su cuerpo luchaba consigo mismo entre el mucho placer que le estaba proporcionando y los mensajes de su mente tratando de contener aquello que comenzaba aantojársele inevitable. La inercia de su cuerpo, el placer que sentía, pudo infinitamente más que los mensajes que su cerebro trataba de comunicarle. Se relajó, se dejó hacer, y cuando no pudo más, se volvió hacia él para fundirse en un apasionado beso cuyo destino último no sería otro que el de entrar ambos, excitados y sin separarse, en la sala de la entrada de la casa, donde había una alfombra que iba a servir de espacio en el que se desataría toda la pasión que ambos albergaban. Atropellada entrada que no evitó la destreza de Luis bajando la cremallera de su vestido, dejando su cuerpo desnudo, solo con el tanga que, en ocasiones, Mar gustaba llevar, y que aquel día, sin haberlo programado, se lo puso por ir más ligera.
    
    El pantalón corto, y la camiseta que Luis llevaba puestos, no tardaron en desaparecer, ambos se entregaron en que así fuese. A renglón seguido, Mar, hizo ademán de quitarse el tanga, Luis la miró, miró sus verdes ojos y le hizo una seña para que no se lo quitase. Todo ello, iba sucediendo sin solución de continuidad, de modo que, para cuando vinieron a darse cuenta, un maravilloso 69 era la posición en la que yacían sobre ...
    ... la alfombra. Ella, se quedó extasiada ante el pene que Luis portaba: un glande enorme, y un tronco prolongado, la llevaron a deglutir, chupar y saborear aquella hermosa herramienta que Luis poseía. En tanto que, Luis, apartando levemente el hilo del tanga, insertó su lengua en su vagina, haciendo movimientos especialmente placenteros, mediante los cuales, subía y bajaba hasta lamer su clítoris y sus labios vaginales, para acabar, en cada una de esas fases increíbles, metiendo su lengua más allá de lo que la superficie le ofrecía. Fueron veinte largos minutos, durante los cuales, ambos adquirieron tal grado de excitación que no tardaron en reposicionarse para, en una maravillosa tijera, iniciar un mete y saca extasiante que duró otros, aproximadamente, veinte minutos, momento en el que Luis se tendió y la hizo subir a su grupa. Ella, estaba en una nube de placer, lloraba y reía a un tiempo. Tal era el grado de excitación alcanzado que, al unísono, comenzaron a imprimir una aceleración descomunal a sus movimientos, en una escena que, tal que la que en ese instante, mientras me contaba ella en la cama, follando, imprimíamos, llegando ambos a un orgasmo como jamás antes habíamos conseguido.
    
    NOTA: espero y deseo continuar con los detalles finales de aquella maravillosa tarde de la que Mar me habló. 
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