1. Una Vida Peculiar. Epílogo (3ª Pte.). Cap.XX Final


    Fecha: 04/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Stholle, Fuente: TodoRelatos

    UNA VIDA PECULIAR. Epílogo (3ª Pte.)
    
    Capítulo XX Final Serie.
    
    Aparcó a una manzana de la casa de mis Amos. No le importó que fuera desnuda, me sacó del coche a empujones y me hizo andar tres pasos por detrás. Iba con la cabeza baja y mirando al suelo, intentaba evitar las miradas, unas furtivas y otras descaradas, de las personas que nos íbamos cruzando. A estas alturas de mi vida aún dándome igual, todavía me ponía algo nerviosa.
    
    En esos dos años de educación “especial” había sido exhibida innumerables veces, tantas que un mero paseo en pelotas por el centro de la ciudad no me iba a causar ningún disgusto. Al menos eso pensaba, pero era el barrio donde me crié, donde estuve viviendo. Conocía a cada tendero de la zona y, lo que era peor, ellos también a mí, por ese motivo y no por otro, mis nervios se mantenían a flor de piel por pasear, como Dios me trajo al mundo, en presencia de tantas personas conocidas.
    
    Llegamos al portal. La señora cogió el ascensor, yo subí por las escaleras. Ya Nadie tenía que recordarme cual era mi roll en la vida. Era una basura y como tal debía subir y bajar por las escaleras.
    
    La señora llamó al timbre. Yo me mantuve un par de pasos detrás de ella con la cabeza gacha. Desconocía como me iban a recibir. Estaba muy nerviosa pero intentaba que mis emociones no se traslucieran fuera de mi propia mente. Fueron unos segundos angustiosos hasta que al fin la puerta se abrió. Nos recibió con una niña en brazos. La pequeña era perfecta, muy ...
    ... guapa. Tenía un aire a mi Amo y, por qué no decirlo, se parecía un poco a mí. De algo tenía que quedar el haber sido su madre biológica, pensé.
    
    —Laura, que bien que llegaste. —Se dieron dos besos y entró al interior de la vivienda.
    
    Yo continuaba de pie en el descansillo esperando que me ordenaran entrar. Recuerdo que un vecino salió de su casa y me vio allí, parada, desnuda con la cabeza baja. No dijo nada, solo se limitó a mirarme de arriba abajo con desprecio mientras esperaba el ascensor.
    
    —¡Vamos, puta, entra de una vez! No querrás ser castigada ya el primer día. —Gritó mi Ama.
    
    —Te devuelvo a tu esclava, María. Verás que diferencia de cuando se quedó a mi servicio. Obedecerá cualquier tipo de orden sin dudar y al momento. Ya casi no llora cuando la azotas o castigas. En su mente solo hay grabada una cosa y es obedeceros ciegamente y sin cuestionar la orden.
    
    —Espero que digas la verdad, Laura. —Contestó mi Ama. —Si desobedece o no se adapta la venderemos o donaremos a quien quiera tenerla. Ahora no tenemos tiempo para tonterías. —Concluyó mi Ama.
    
    —No te preocupes. Os entiendo perfectamente. —Asevero la veterinaria. —No es por ponerme medallas pero creo que he hecho un buen trabajo con la puta. De todas formas si, llegado el caso, queréis deshaceros de ella ahora o más adelante, decírmelo. Yo, con mis perras tengo suficiente y no quiero tenerla de manera permanente pero entre mis contactos, seguramente os encontraré a alguien lo suficientemente depravado que ...
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