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La piel morena de mi exsuegra y el sabor sucio de su traición
Fecha: 05/10/2026, Categorías: Fetichismo Autor: Faridlmm07, Fuente: CuentoRelatos
... que conocía. Ella me miraba, como si supiera. Bailamos. Le puse la mano en la espalda baja. Ella no se corrió. Pegó su culo contra mí y me lo restregó al ritmo de la cumbia. Yo le hablaba al oído, lento: —Siempre quise saber cómo olés después de un día largo. Ella no contestó. Solo me miró con una sonrisa torcida. A eso de las cuatro, se quedó sola. Sus amigas se fueron. Le propuse llevarla. Aceptó sin dudar. En el coche, saqué otra botella de champagne. Ella la tomó del pico. Se rio. Me puso la mano en la pierna y sin aviso me desabrochó el pantalón. —No hables —me dijo—. Solo dejame olerte. Me la sacó. La olió. Me la lamió despacio. Con hambre vieja. Con lengua espesa. Mientras manejaba hacia el motel, ella no se detuvo. En la habitación no hubo charlas. Le levanté el vestido. No tenía nada abajo. Estaba mojada. Y su olor era tal como lo había soñado: a transpiración rancia, a deseo guardado, a rajita apretada que estuvo húmeda todo el día. Le lamí el cuerpo entero sin que se limpiara. Axilas, pies, vientre, culo. Ella me dejaba. Me guiaba. Me ofrecía su carne como quien ofrece un plato ...
... caliente. —Siempre quise que me espiaras más —me dijo entre gemidos—. Dejaba mis tangas sucias a propósito. Me calentaba saber que podías tocarlas. Me la cogí como si fuera la única mujer del mundo. Le acabé adentro. Me abrazó. No se limpió. Se durmió oliendo a mí. Desde esa noche, Silvia fue mía. La veía en su casa cuando su marido no estaba. Me cocinaba en tanga. Me pedía que no la dejara bañarse. Que la follara con todo encima. Me dejaba sus calzones usados en el auto. A veces me los metía en la boca mientras la montaba. Una vez llamó a su esposo desde mi cama, con mi polla metida en su culo. Le habló con voz dulce, como si nada. —Sí, mi amor. Ya casi salgo. Me retrasé en la reunión. Me besó mientras colgaba y me dijo: —Sos mi vicio. Y no pienso dejarte. Fueron años de sexo crudo. Ella y yo. Yo y su cuerpo. La piel morena, el sudor, el vello, los olores. Todo eso que la sociedad esconde… yo lo adoraba. Silvia fue la mujer que más me marcó. Me hizo amar lo real, lo sucio, lo que se huele antes que se ve. Me enseñó que la piel guarda memoria. Que hay cuerpos que, cuando te tocan, se te quedan adentro para siempre.