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Plumas y Deseo
Fecha: 05/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Asharte, Fuente: TodoRelatos
... sus ojos fijos en los de él. El padrastro asintió, como si su respuesta fuera suficiente. Reanudó el uso del vibrador, esta vez aumentando la intensidad. Susana gimió, su cuerpo arqueándose contra las cuerdas. El placer era abrumador, cada nervio de su cuerpo encendido. Él movió el vibrador con habilidad, explorando cada pliegue de su sexo, llevándola al borde una y otra vez, pero nunca permitiéndole caer. Susana estaba empapada, su respiración entrecortada, su mente nublada por el deseo. —¿Quieres venir, Susana? —preguntó él, su voz cerca de su oído. —Sí, amo, por favor —suplicó ella, su voz ronca. —Entonces pídelo —ordenó él. —Por favor, amo, déjame venir —rogó Susana, su voz llena de necesidad. El padrastro sonrió y aumentó la intensidad del vibrador. Susana gritó, su cuerpo convulsionándose mientras el orgasmo la invadía. Las ondas de placer la sacudieron, y ella se retorció contra las ataduras, su voz un gemido continuo. Él mantuvo el vibrador en su lugar, prolongando su éxtasis hasta que ella estuvo temblando y sin aliento. —Buena chica —murmuró él, apagando el vibrador y retirándolo. Susana yacía exhausta, su cuerpo relajado pero aún tembloroso. El padrastro se sentó en el borde de la cama, observando su obra. Su respiración era profunda, su expresión satisfecha. Tomó un paño húmedo y limpió el sexo de Susana con suavidad, su toque casi tierno. —Ahora, Susana, es hora de que aprendas tus tareas —dijo él, su voz recuperando su tono de ...
... autoridad. Susana asintió, su mente aún nublada por el placer. El padrastro se levantó y tomó un sobre del escritorio. Lo abrió y sacó una lista de tareas, cada una escrita con letra clara y precisa. —El consejo ha asignado estas tareas para ti —explicó él—. Cada día, debes completarlas sin cuestionarlas. ¿Entiendes? —Sí, amo —respondió Susana, su voz firme a pesar de su estado. El padrastro le entregó la lista, y ella la leyó con atención. Las tareas eran variadas: desde la limpieza de la casa hasta la preparación de comidas específicas, cada una con un horario estricto. La última tarea, sin embargo, la hizo detenerse. —¿Bailar desnuda bajo la luna? —preguntó ella, levantando la mirada. —Así es —respondió él, su expresión inexpresiva—. El consejo valora la belleza y la libertad en la sumisión. Susana asintió, sintiendo una extraña mezcla de emoción y nerviosismo. La idea de bailar desnuda bajo la luna la intrigaba, pero también la asustaba. El padrastro pareció leer sus pensamientos. —La sumisión no es solo sobre el placer, Susana —dijo él, su voz suave—. Es sobre la confianza, la obediencia y la aceptación de uno mismo. Susana lo miró, sus ojos llenos de preguntas. El padrastro se inclinó y besó su frente, un gesto inesperadamente tierno. —Descansa ahora —dijo él—. Mañana comienza tu nueva vida. Susana cerró los ojos, sintiendo el peso de sus palabras. La habitación estaba en silencio, solo el sonido de su respiración y el latido de su corazón ...