1. En una boda


    Fecha: 06/10/2026, Categorías: Gays Autor: Doradinho, Fuente: CuentoRelatos

    Javier se sintió muy halagado cuando sus amigos le pidieron que fuera el padrino de su boda. Se conocían desde la infancia y habían hecho tantas cosas juntos que, junto con otras personas, formaban una gran familia. Además, eran las dos únicas personas que conocían la homosexualidad de Javier, lo cual les otorgaba un grado mayor de amistad y confianza.
    
    El día amaneció espléndido, con un sol radiante en el cielo y una temperatura muy agradable. Después de una emotiva ceremonia, las fotos de rigor y la lluvia de arroz, todos los invitados se dirigieron al salón donde se celebraría el banquete. Se trataba de un hotel rural en el que muchos iban a quedarse a dormir para evitar el viaje de vuelta a las tantas de la madrugada a sus lugares de origen; de esta forma, la fiesta se podría alargar hasta que el cuerpo aguantase sin el peligro que suponía coger después el coche.
    
    Casi todos los invitados eran ya conocidos de Javier, que, aunque estaba acompañado por todos los amigos de la pandilla, se sentía un tanto solo por tener que acudir sin pareja. A sus 32 años había tenido que inventarse alguna que otra excusa cuando algunas personas le preguntaban (y más en ocasiones como ésta) cuándo se casaba. Pero desde el primer momento se fijó en un chico un poco mayor que él, sobre todo porque llevaba un traje exactamente igual; ya se encontraba raro con aquel traje negro que la novia le había recomendado comprar para ir conjuntado con el novio para que encima hubiera otro invitado ...
    ... del montón vestido casi exactamente igual.
    
    A pesar de eso, se lo estaba pasando muy bien. Todos se rieron y se hartaron de bailar al son de la orquesta que amenizaba el banquete. En el caso de algunos, el alcohol ayudó considerablemente.
    
    En medio del baile, el otro se dio cuenta también de la coincidencia y acercándose al son de la música le dijo:
    
    ―En la tienda me dijeron que no habría un traje igual al mío; está claro que tendré que ir a llamarles la atención.
    
    ―Vaya, a mí me han dicho lo mismo —respondió Javier—. Cuando quieras quedamos y le echamos una bronca por partida doble.
    
    La broma provocó alegría en ambos y se presentaron. El otro, que se llamaba Pepe, también había acudido solo, por parte del novio. Así que decidió presentarlo a su grupo de amigos, que lo acogió muy cordialmente, como siempre hacían.
    
    Se siguió bailando y disfrutando de la fiesta hasta que poco a poco, y bastante avanzada la noche, la gente se fue marchando. Javier se despidió también de sus amigos, incluido Pepe.
    
    ―Uno que se va a dormir, que estoy muy cansado. Me voy a tomar un cafelito en la cafetería y me retiro.
    
    Esto último lo dijo sobre todo para que Pepe tomara nota. Le había sorprendido anteriormente mirándole disimuladamente y algún roce durante el baile le había parecido algo más que casual, pero no quería hacerse ilusiones porque la experiencia le decía que no había muchas posibilidades de que un tío como aquel entendiese. Aun así, decidió con aquella frase, jugar su ...
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