1. Mi vida con Roxana 3/5. María, parte 2


    Fecha: 07/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Jambo, Fuente: TodoRelatos

    ... voy a correr, cari.» Pude decir.
    
    «Eso, háztelo.» Susurraba. No hacía falta verle la cara para saber que sonreía y disfrutaba viéndome correrme.
    
    Notaba cómo el semen espeso y potente salía a cada mordisco que daba a mis pezones. Regaba mi pecho y seguramente el brazo de Roxana. Pero no nos importaba. Ella tenía un objetivo y lo cumplió.
    
    Pronto, a medida que me corría, continuaba con la masturbación, algo lenta y pausada, pero seguía la misma intensidad. Mientras, dirigió los labios a los míos para besarme apasionadamente. Barria su lengua con la mía mientras se deslizaba a través de ella. Teníamos las bocas unidas, y mis gemidos resonaban en la cavidad oral de Roxana. Sentía su respiración entrecortada y torpe.
    
    Pronto la sensibilidad me empezó a irritar el glande, e hice que Roxana parase. Nos quedamos ambos bocarriba mirando el techo.
    
    «¿Por qué son nombres de gente que conocemos?» Rompí el silencio.
    
    «No sé. Me da morbo. Además, es un jueguecito que me han enseñado mis compañeras. Así nos reímos de los profes que nos hemos “tirado”.»
    
    No supe qué responder. Simplemente asentí y fingí hallar lógica a su reflexión.
    
    «Pero… ¿te gusto yo de verdad? O sea, no te quieres tirar a Nacho ni a Vicente, ¿no?»
    
    «¿Profes? ¿Piensas que soy una puta?» Respondió seria.
    
    Intenté disimular lo evidente, que fue “modelo” erótica con un perfil en cierta plataforma azul. «No es eso, solo es que… Podrían haber sido Joaquín, Luis, Jaime… Gente que no conocemos.»
    
    «Bueno, ...
    ... no los conocerás tú. Jaime y Luis son compañeros de mi grupo. Joaquín… tuve un tío en España que se llamaba así.» Respondió ella.
    
    «Pues… no sé. Restituto, Onofre…» Respondí riéndome. «Es que Vicente e Ignacio son compañeros míos y… no sé. Podemos poner compañeros tuyos mejor.»
    
    «Bueno. Pero mejor que Jaime y Luis. Ya que te pongo los cuernos, que sea con gente guapa.» Reímos ruidosamente.
    
    Entonces miré a Roxana. Ella miraba el techo sin dirigirme la mirada. Vi cómo se acariciaba los pechos mientras lo hacía, suavemente. Estaba preciosa. Su melena rubia sobre su hombro, sus pechos voluptuosos y firmes, y su pubis con algo de vello. Le pedí que se lo dejara crecer.
    
    No lo pude resistir. Me lancé sobre ella con una buena erección dispuesto a penetrarla. Nos fundimos en un apasionante beso mientras mi pene iba buscando como con vida propia la entrada a su vagina.
    
    «Recuerda que tienes que preparar la maleta, tienes el vuelo en tres horas.»
    
    «Está bien… Aguafiestas.» Respondí.
    
    Tenía un congreso en Karlsruhe que en un principio serían tres semanas, más bien, unas jornadas. Aún sigo sin entender por qué accedí a irme a Alemania teniendo a una diosa en mi casa. Por suerte, pude mover hilos para no estar todo lo que ocupaba el congreso, que eran un total de tres semanas.
    
    «Me jode que te vayas, porque ahora te necesito a mi lado en los exámenes. Además, no es de tu especialidad, que vaya otro.»
    
    «Sabes que va contra mi voluntad que vaya, todo es porque Joanna está ...
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