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Mi vida con Roxana 3/5. María, parte 2
Fecha: 07/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Jambo, Fuente: TodoRelatos
... de baja. Intentaré no tardar más de una semana.» «Vale, pero cuando vuelvas te espero abierta de piernas, que quiero que me preñes. Así no me dejas por otra.» Dijo mientras me cogía de la polla. «¿Pero no habías dicho que me tenía que ir?» «Bueno, tú ya sabes lo que digo. Que tienes mucho peligro y hay mucha alemana buenorra.» «Y, además, si me desvío unos kilómetros, puedo pasarme por Ámsterdam y…» «Qué gracioso nos ha salido el niño.» Saliendo del aeropuerto Al menos no se me hizo largo el viaje. El problema sería los alumnos. Eran todos de mi grupo, pero de otra asignatura, aunque, por suerte, no estaban todos. Cuando trabajé como profesor de secundaria siempre le tuve pánico a las salidas con alumnos. Cualquier cosa que pueda salir mal no solo saldrá mal, sino que se multiplicará. Se vinieron unos cuantos antiguos alumnos, compañeros que conocía, aunque fuese de pasada, pues coincidimos en algún curso o seminario. Pero aún y así, prefería la soledad. Deseando fervientemente que pasase una semana y estar con mi diosa. «¡Tap!» Era mi teléfono. Un mensaje. «Joanna: —Disculpa que no te lo dijera, pero acerca de lo que hablamos, sobre quedarte solo una semana en lugar de las tres, al final no va a poder ser. Como la jornada forma parte del departamento, tiene que haber un representante nuestro durante todo el evento. Perdón. Por cierto, mañana te enviaré el listado de todos los alumnos que van, para que los tengas controlados.» ¡Joder! ¡Su puta ...
... madre! Y bien que me lo suelta recién salido del avión, más encerrona no puede ser. La primera persona en quien pensé fue en Roxana. Le puse miel en los labios diciendo que no estaría más de una semana. Cuando le dije que en el peor de los casos sobrepasaría un par de días su cara se tornó fría, como avecinando una bronca monumental. Si ahora le digo que las tres semanas me las tengo que tragar… Pensé en intentar hacer tiempo. Cuando llegue al hotel, una ducha y mañana será otro día. Tengo casi una semana para pensar en qué le diré. «¡Antonio!» Llamé al delegado del grupo de estudiantes. Un chaval alto y con cara de tonto, pero bastante cumplidor. «Supongo que ya sabrás dónde es la jornada. Yo voy hacia el hotel, que creo que la comida me ha sentado mal. Mañana a primera hora nos vemos en la facultad, en la sala de juntas.» Asintió y se despidió de mí. No sé si se habría enterado muy bien. Ya me lo veo preguntando en alemán dónde está la junta de salas. Me dirigí hacia la estación de tren ajeno a la turba de estudiantes cortesía de la Universidad de València. En el hotel, por la noche Lo único que le salvo a la puta de Joanna es que me invitase al hotel, y que éste, encima, estuviese a tres minutos. Dios aprieta, pero no ahoga. El único aspecto negativo es que todos estaríamos alojados en el mismo hotel, tanto los alumnos como yo. Me recordaba a los viajes del instituto, aunque estos son más adultos… Bueno, unos más que otros. Tras avisar a la recepcionista de ...