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El complejo de Marisa con su culo
Fecha: 09/10/2026, Categorías: Hetero Autor: Alicantino, Fuente: CuentoRelatos
... dije: –Mujer, yo no te lo digo por mal, pero es que creo que tienes un bonito trasero, es más tú sabes que a los hombres le gustas mucho por tu trasero. Ella lejos de enfadarse, me contestó: –Sergio, cuando tenía quince años iba en una pandilla de amigos, y ellos se metían constantemente con mi culo, es verdad, que yo entonces estaba gordita, pero desde entonces, no hago más que acordarme no me gusta que la gente se ría de mi culo. Era obvio, que había acertado, desde ese momento, seguí hablándole convenciéndole que tenía un culo, de esos que gustan a los hombres y dan envidia a las mujeres. Finalmente nos despedimos todo quedó ahí. En los días siguiente no noté ningún cambio en su forma de vestir ni nada. Hasta que llego el viernes siguiente, día que habíamos quedado unos cuentos para cenar después del trabajo. Ese día ella apareció, con una blusa de color negro con estampados en rojo, con un generoso escote que dejaba ver un bonito sujetador de encaje granate, y un pantalón muy ceñido de color rojo, eso si llevaba anudada una sobrecamisa de tergar negra. No sé, la noté más arreglada que nunca, maquillada, que ella no solía ir. Al llegar a la cena, ella se sentó a mi lado, una vez sentada se quitó la camisa que llevaba anudada con mucho disimulo. Empezamos a cenar y una de las veces que se hizo hacia delante, me fijé y vi asomar como el triángulo de un tanga rojo. Fue un instante, pero esto me puso, cachondo al momento, ella llevaba tanga, estaba ...
... casi seguro. Cada vez que podía miraba y me encantaba. Ya finalizando la cena me atreví a decirle: –Marisa, veo que me has hecho caso. –¿a qué te refieres? –Contestó. –Llevas tanga, ¿verdad? –Si, claro, el pantalón era muy ajustado. Lo reconoció, le insistí que no tenía porque taparse el culo, y ella finalmente me hizo caso, estuvimos tomando copas, y bailando con el resto de la gente y ella no se tapó, se veía genial, ¡que culazo! Volví con ella a casa, la llevé yo, en el camino la veía contenta y le dije: –Ves, todos se han fijado en tu culo, pero no para meterse, por admiración, es que hoy estabas genial. –Ya lo he visto, los hombres sois muy simples pero me ha gustado. El problema que tengo es que sólo tengo este que me regalo la novia de mi hermano en una nochevieja. Diciendo esto, con un dedo por el lateral me enseñó el elástico del tanga, yo tenía mi pene a tope, pero por respeto no intenté nada. Quedamos en que le acompañaría a comprarse más. Quedamos el sábado, ella llevaba braga, estuvimos eligiendo pero no tuve la suerte que se probara ninguno, pero compró doce, alguno de ellos verdaderamente escaso. A partir de ese día todos los días iba con pantalones ajustados y tanga, había cambiado. Y yo cada vez más cachondo intentando ver por el borde el triángulo del tanga para saber cuál llevaba hoy. Como 1 mes después, nos tocó ir a una convención Madrid, en el hotel nos tocó a los dos en la misma habitación, éramos los dos únicos de la ...