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Me volví la puta de la Uni usando mis pies
Fecha: 09/10/2026, Categorías: Fetichismo Autor: PatonaQuintero, Fuente: CuentoRelatos
... de identificar de quién era la verga que me entraba o salía. Empecé a disfrutar cada centímetro de verga penetrándome el ano y por alguna razón me excitaban las palabras humillantes del otro chico, así que puse de mi parte y ahora yo también empecé a mover mi culo para hacerlos disfrutar. Escuché que uno de ellos dijo que se iba a correr y rápidamente le grité: —¡En mis pies! ¡Por favor córrete en mi pies! ¡Quiero tu leche aquí, aquí papi! Levanté mis pies, le mostré mis plantas y extendí mis dedos. El chico me sacó la verga del ano y empecé a sentir su semen cayendo en mis pies. Fue una gran corrida. Mis pies estaban totalmente llenos de su leche. Unos segundos después el otro chico, con toda su verga metida dentro de mi culo, no tuvo tiempo de avisarme y se vino dentro de mí. Estaba exhausta, adolorida y muy excitada. Mis piernas empezaron a temblar y no podía levantarme. Cuando el chico terminó de venirse dentro de mí, me sacó la verga y me dejó ahí tirada en el piso, acostada en 4 con mi cara y mis pechos contra el suelo mojado, llena de semen en el cabello, en mis pies y en el ano. Fue una experiencia que no me esperaba, y aunque al principio me asusté, al final fue muy satisfactorio. En ese momento supe que lo mío era ser sumisa y humillada. Los chicos me empezaron ...
... a tomar fotos tirada en el piso, pero yo no podía moverme por el cansancio y el dolor en mi culo que aún palpitaba y dejaba caer algunas gotas de semen. Cerré mis ojos y les susurré a los tres con voz tierna: —Gracias guapos… me dejaron seca… Cuando abrí los ojos los chicos ya no estaban, habían salido corriendo. Pero cuando me levanté me di cuenta de que se habían llevado todas mis cosas, se llevaron mi bolsa con el dinero, mi teléfono y toda mi ropa, sólo dejaron mis tacones. No supe qué hacer, estaba en el baño de hombres de la escuela completamente desnuda, solamente con mis tacones, llena de leche en los pies, en el pelo y en el culo. Pasaron varios minutos y no sabía qué hacer, así que empecé a llorar. Pero no por mucho tiempo. Entró en mí una valentía que no puedo explicar y me dije: —Sal de aquí Paola, sal de aquí y no te avergüences de tu cuerpo. Eres perfecta, sal de aquí desnuda, exhibe tu cuerpo, enséñales a todos que una chica chaparrita de 1.52, con sus caderas anchas, sus piernas gordas, con nalgas gigantes y pies enormes que calza del 7,5, puede hacer lo que ella se proponga. Muéstrales a todos la mujer tan perra que eres. Levanté la cara, me limpié las lágrimas, me puse mis tacones, abrí la puerta y salí caminando del baño, desnuda y sin ninguna vergüenza.