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Zorrita infiel y sumisa
Fecha: 10/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Khanine, Fuente: CuentoRelatos
Hola, me llamo Elena y os voy a contar cómo por primera vez le fui infiel a mi marido con su jefe que hizo realidad mi fantasía de ser una auténtica zorra. Tengo 29 años y hace 3 que estoy casada. Mi vida marital es normal, algo monótona hasta entonces desde el punto de vista sexual, pero hace dos años, un verano todo cambió para mí. Físicamente estoy bastante bien, mido 1,65, peso 55 kg, tengo unas buenas tetas (talla 100 de sujetador) con unos pezones y unas areolas muy grandes, culo respingón y un coñito muy peludo. Soy morena, de pelo rizado, guapa y a veces me dicen que tengo cara de viciosa. Siempre he tenido fantasías sexuales que consisten sobre todo en que un tío me somete, me hace ser su puta y me exhibe como tal, teniendo que dar placer a quien él quiera. Mi historia ocurrió hace dos años, un día en que el jefe de mi marido nos invitó a una fiesta en su chalet de las afueras de la ciudad. Mi marido salía al día siguiente de viaje, por lo que en teoría nos iríamos pronto. Me gusta vestirme muy sexy (soy algo exhibicionista), aunque a mi marido no le gusta tanto, pero ese día ni iba a ser menos así que me puse un vestidito de punto blanco sin mangas abotonado por delante que me queda muy ceñido y muy corto, un sujetador blanco casi transparente, no me puse bragas para no marcar las costuras, unos pantys negros y unos zapatos de tacón de aguja. Me recogí el pelo en la nuca y me pinté los labios de rojo intenso. Cuando me vio mi marido, puso cara de ...
... no gustarle mucho, pero no me dijo nada. Llegamos a la fiesta y mi marido me presentó a su jefe, Pedro, un hombre de unos 40 años, moreno, muy atractivo y con algo en la mirada que me atraía muchísimo. El caso es que la fiesta fue transcurriendo bien, bebimos un poco y la conversación derivó a temas sexuales hasta que finalmente me vi hablando con Pedro de nuestras preferencias y fantasías de forma muy distendida. Yo le dije que me encantaba fantasear acerca de ser sometida por un hombre, que me exhibiera, que me hiciera su zorrita particular y él, al contrario, que le gustaba someter a las mujeres, sobre todo casadas. Le pregunté si alguna vez lo había hecho realidad y me dijo que si, que ahora tenía una. Le pregunté que le hacía y me contestó que la obligaba a vestirse como una puta, a masturbarle en los cines, a chupársela cerca de su casa con las tetas al aire… Sin darme cuenta cuando le estaba oyendo, me fui poniendo cada vez más caliente, hasta el punto de mojar los pantys, pero llegaba la hora de irnos. Se fue a hablar con mi marido y al rato este vino y me dijo que, si quería quedarme, que la fiesta estaba muy bien que él se iba directamente al aeropuerto y que Pedro me llevaría a casa. Naturalmente le dije que sí, así que me fui a despedirlo y al entrar de nuevo en la casa me esperaba Pedro con una sonrisa. Yo también le sonreí. De pronto me dijo: ―¿Quieres que juguemos? ―Si, le contesté. ―¿Te atreves a quitarte el sujetador? ―Se me va a notar ...